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El origen de la Vía Láctea de Tintoretto

Publicado por A. Cerra

Se trata de una obra pintada con soporte de lienzo con la técnica del óleo por Jacopo Tintoretto hacia el año 1575. En la actualidad este cuadro del artista italiano se conserva en la National Gallery de Londres.

Con esta imagen se nos está representando un relato de la mitología clásica, según el cual Júpiter, el todopoderoso padre de los dioses romanos, engañó a su esposa Juno para que amamantara a uno de sus hijos, llamémosles ilegítimos. Ese hijo no era otro que Hércules, fruto de la relación entre Júpiter con Alcmena, una mortal. El padre quería que su vástago se convirtiera en dios recibiendo la leche materna de una divinidad, así que acercó al bebe al pecho de su esposa cuando ésta estaba durmiendo. Pero Juno lo notó, se sobresaltó y de pronto soltó su leche salpicando el cielo, lo que mitológicamente dio lugar a la Vía Láctea, que acabaría sembrando lirios en la superficie de la Tierra.

El origen de la Vía Láctea de Tintoretto

El origen de la Vía Láctea de Tintoretto

Hasta aquí el relato legendario, pero además de que Tintoretto lo sigue escrupulosamente, también toda la composición de la escena se basa en el mito. Estructura todo en el lienzo a partir de líneas diagonales, lo que provoca la sensación de movimiento que vemos al observarlo. Un movimiento que se basa en vuelos y caídas, una especie de caos que tiene su origen en el brusco despertar de Juno.

Pero al mismo tiempo, il Tintoretto no solo nos está representando un episodio mitológico. Aprovecha para incluir un sinfín de símbolos en la tela con los que quiere plantear como se evolucionó desde las creencias en el panteón de dioses grecolatinos hasta la religión del Cristianismo.

Una imagen y un tema muy interesante, y más aún teniendo en cuenta el contexto histórico en el que se desarrolló la obra. Un momento en el que las creencias religiosas estaban siendo sometidas a ardorosos debates por aquellos que seguían las teorías más humanistas que tuvieron lugar durante el Renacimiento italiano.

Pero más allá de las alegorías y símbolos que contiene la obra (tuvo más, ya que originalmente el cuadro era mayor, pero la parte inferior se recortó), lo cierto es que el cuadro es ante todo una imagen radiante, hermosa y con el colorido típico de este artista a camino entre el final del arte renacentista y las formas de la pintura manierista. Tintoretto se puede considerar como uno de los pintores que en la segunda mitad del siglo XVI creó algunos de los objetos más lujosos de Europa, y muchos de ellos concebidos a partir de los textos religiosos como puede ser Susana en el baño o Hallazgo de los restos de San Marcos.

Categorías: Pintura, Renacimiento