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Felipe III de Juan Pantoja de la Cruz

Publicado por A. Cerra

Felipe III de Pantoja de la Cruz

El pintor de cámara Alonso Sánchez Coello debió ser el maestro de Juan Pantoja de la Cruz (1553 – 1608). Y de hecho se convertiría en su alumno más aventajado, tanto que siguió trabajando con él hasta que Coello murió en 1588. E incluso, tras esa desaparición, de alguna forma heredó su prestigio y fue nombrado pintor de la corte de Felipe II. Cargo que mantuvo posteriormente, cuando pasó a reinar Felipe III, monarca al que retrató en diversas ocasiones ya ostentando el cargo de pintor de cámara. Fruto de ello es esta tela de 1606 que se salvaguarda en el Museo del Prado de Madrid.

En total pintó al rey Felipe III en nueve ocasiones distintas. Y a veces se trataba de un retrato doble, ya que se acompañaba de otro lienzo con la imagen de la reina Margarita.

Son retratos eminentemente de corte oficial. Una imagen propagandística al fin y al cabo, donde están presentes todos los elementos de la retratística de los monarcas absolutos. Unos parámetros que en España asentaron las obras precedentes de Tiziano con sus imágenes del emperador Carlos I o Antonio Moro y sus retratos de Felipe II.

Estos fueron los grandes referentes en el trabajo de Pantoja de la Cruz que a lo largo de los años para pintar numerosos retratos de la familia real. En ellos, especialmente cuando aparece el monarca se trata de crear efigies solemnes, donde es tan importante el gesto de una persona segura y fuerte, como el entorno áulico de la figura y uno buen número de objetos y ropajes que aportan riqueza y simbolismos.

Es muy importante ese detallismo en la indumentaria o el armamento. De hecho este es el punto fuerte en los cuadros de Pantoja de la Cruz, mientras que la actitud y la corporiedad de sus figuras es algo más pobre. En cambio, sabía a la perfección dotar a los reyes del tono hierático e inalcanzable que tanto le gustaba transmitir a Felipe II y luego a su hijo Felipe III.

Aunque no solo realizó este trabajo para la familia real. También desarrolló algunos proyectos de arte religioso. O se atrevió con el género del bodegón o los frescos. Así como elaboró un buen número de efigies de miembros de la aristocracia española. Además formó a los retratistas de la siguiente generación, unos artistas como Bartolomé González que fueron el puente a una generación fabulosa de nuevos pintores encabezados por Diego Velázquez.