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I lock my door upon myself de Fernand Khnopff

Publicado por A. Cerra

Fernand Khnopff (1858 – 1921) es un artista de lo más personal dentro del particular arte que se estaba haciendo en Europa a finales del siglo XIX.

Los comienzos de este artista belga tuvieron lugar en la Academia de Bellas Artes de Bruselas y allí quedó influido por la corriente estética simbolista, además de que iba a conocer a varios creadores relevantes de Bélgica como Jean Delville o James Ensor. Y aunque pasó un tiempo en París, pronto regresó a su país donde participó en la fundación del grupo Les XX en 1883. Al mismo tiempo que cada vez se interesaba más por cuestiones del ocultismo.

I lock my door upon my self de Fernand Knopff

Por todo ello parece lógico que se fuera aproximando paulatinamente cada vez más al Prerrafaelismo sobre todo de Edward Burne-Jones o el Simbolismo de Gustave Moreau.

En definitiva que las obras de Khnopff tienen siempre un aura de misterio encerrando metáforas y alegorías. Además tienen una estética muy particular y moderna que funde los tonos fríos como encuadres novedosos que suelen transmitir ideas de soledad, delicadeza y abandono. Y además hay otros rasgos que definen su estilo, como su técnica exquisita, capaz de representar con minuciosidad hasta el más preciso de los detalles.

En esta línea se encuentra su obra I lock my door upon myself del año 1891 que ahora se conserva en la Nueva Pinacoteca de Munich. Y en este cuadro se ve otro rasgo habitual en sus composiciones. Nos referimos a la presencia de una mujer aspecto inaccesible y mirada que invita a la ensoñación. Pero que también nos transmite un enigma.

En el caso de esta obra comenzando por el propio título, prestado de un poema de Christina Rossetti, hermana de otro de los grandes representantes del arte prerrafelita, Dante Gabriel Rossetti, autor de la célebre Anunciación.

Vemos una mujer de cabellera roja con unos ojos turbadores que parecen casi hechizados. La imagen nos puede resultar hasta irreal, casi como un espectro entre flores sin vida y madera resquebrajada. La interpretación es muy complicada, sin embargo hay autores que encuentran una explicación gracias a la cabeza escultórica blanca que destaca sobre la pared. Se trataría de una cabeza de Hipnos, dios del sueño. Con lo cual el pintor nos habría querido mostrar una mujer que se ha cerrado a las influencias externas y quiere aislarse en su conciencia más profunda. Pero como decimos está claro que el gusto por los símbolos y el esoterismo hace muy difícil la interpretación de esta obra, y casi todas las de este artista belga.

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