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Joven veneciana de Durero

Publicado por A. Cerra

Joven veneciana de Durero

El desarrollo del arte del alemán Alberto Durero tiene un hito muy importante y es cuando este artista viajó hasta Italia para conocer de primera mano la pintura que se estaba haciendo en el país transalpino a comienzos del siglo XVI. Allí tuvo la oportunidad de descubrir con sus propios ojos la pintura renacentista de los grandes maestros, la cual iba a dejar una huella indeleble no solo en sus propios cuadros, sino también en todo el arte alemán de aquellos años, ya que a través de él llegó la influencia italiana y del arte humanista a otros pintores germánicos y nórdicos.

Estando en Italia no solo contempló el arte local, también realizó diferentes obras que han llegado hasta nuestros días. Y uno de esos ejemplos es este cuadro titulado Joven veneciana que haría en el año 1505 y que en la actualidad se conserva en el Kunsthistorisches Museum de Viena, o sea, el Museo de Arte Histórico de la capital de Austria.

Los críticos de arte se ponen de acuerdo al ver una clara influencia de los colores del pintor veneciano Giovanni Bellini en este cuadro. Un maestro que sobre todo destacaría por su arte religioso y al que Durero conoció personalmente y admiró. Tanto que hasta en alguno de sus muchos autorretratos le rindió un sentido homenaje.

Como hizo con sí mismo, también nos pinta aquí un personaje vestido a la moda de Venecia. Hay muchas mujeres y muchachas peinados y ropajes similares en el arte del Veneto de finales del siglo XV y comienzos del XVI. Pero la verdad es que pocas con la elegancia que nos trasmite la que está pintada por un alemán.

No obstante, como siempre ocurre con los grandes maestros, Durero no se reduce a dejarse influencia, él aprender del arte de los otros y crea sus obras de un modo muy personal, algo que aquí es visible en ciertos detalles, como por ejemplo la exquisitez con la que están pintados los cabellos rizados de la muchacha.

Esos rizos no solo son una muestra de la maestría del pintor alemán, son uno de los elementos que consiguen darle viveza a la efigie. Al igual que ocurre con unos labios de cierta irregularidad o con la ligera inclinación de la cabeza. Todo ello humaniza a la chica y le da vida.

Además consigue que su claro color de piel, su vestido naranja y su pelo rubio destaquen enormemente sobre un fondo negro por completo. Ese protagonismo destacado todavía toma más presencia aún por ciertas notas de color oscuro como el collar sobre el escote, los ojos marrones del rostro o el lazo que lleva bajo su hombro izquierdo.