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Lady Hamilton de Romney

Publicado por A. Cerra

Georges Romney (1734 -1802) se convirtió en uno de los mejores retratistas de su tiempo en Inglaterra. Pintó a infinidad de personalidades de la época, pero hubo una mujer que se convirtió en su auténtica musa y a la que dedicó numerosas obras y en las más variadas actitudes. Se trató de Emma Hamilton, conocida sencillamente como Lady Hamilton.

Lady Hamilton como Circe

A esta mujer la conoció en el año 1782 y desde entonces la pintó hasta en 60 ocasiones. Si bien es cierto que la belleza de esta dama no solo captó el interés artístico de Romney, también la retrataron otros artistas como la francesa Elisabeth Louise Vigée Le Brun, una de las mejores pintoras de su tiempo.

No obstante hay que decir que Lady Hamilton fue algo más que una musa para Romney, se convirtió casi en una obsesión para él, y se dice que permaneció enamorada de ella toda su vida. Pero el destino de la muchacha estaba destinado para otros amantes.

Se trató de una dama muy atrevida para su tiempo, extraordinariamente bella y dispuesta a romper con muchas convenciones sociales. Su propio interés en transformarse en personajes mitológicos o disfrazarse para los retratos habla de una actitud completamente novedosa en el siglo XVIII. Y a eso hay que sumar su vida amorosa. Ahí hubo un hombre que alcanzó algo más que el grado de amante, fue el gran amor de su vida: el Almirante Horatio Nelson.

Con él llegó a mantener una relación abierta y conocida, y sin embargo cuando el gran navegante inglés falleció y se le rindieron honores de estado en su entierro, a ella no se le dejó asistir a la ceremonia. Y eso que Nelson la había nombrado heredera de su riqueza y con quien tuvo una hija.

Lo cierto es que la vida de Emma Hamilton es apasionante. Nació en 1765 en el seno de una familia extraordinariamente pobre, e incluso en sus primeros meses de vida se quedó huérfana de padre. Así que a los 12 años ya estaba en Londres donde acabó trabajando como prostituta. De ahí pasó a ser la protegida y amante de un noble. Ese cambio de vida le sirvió para conocer personalidades de otro estrato social, entre ellos el propio pintor Georges Romney. Algo definitivo, ya que él hizo que su belleza fuera conocida por mucha gente. Entre ellos quien iba a ser su marido, el embajador William Hamilton, con el que viajó un tiempo a Nápoles.

Lady Hamilton como embajadora

Allí aprovechó para cultivarse enormemente y también conoció a su gran amor: Nelson. Un amor que iba a ser consentido por el embajador, pero que a su vuelta a Inglaterra no contó con el favor de la corte británica. Así que cuando el militar murió su vida cambió de rumbo y nunca se recuperó de la tragedia, además de estar arruinada, ya que el testamento de Nelson se consideró ilegal y ella no vio ni una libra. De manera que tuvo que exiliarse en Francia para evitar la cárcel ya que no podía pagar sus deudas, y murió casi como una indigente en 1815.

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