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Las pinturas de Margaret Keane

Publicado por A. Cerra

Niña de Margaret Keane

La artista estadounidense Margaret Keane (1927 – ) nunca contó con el favor de la crítica, ni de las instituciones artísticas. Siempre sus cuadros con niños o mascotas, dominados por sus característicos ojos grandes, se han calificado de arte de baja calidad y con tendencia a los kitsch. Pero en cambio, su arte desde hace décadas ha contado con el favor del público y alcanzó enorme popularidad en los años 60 y 70 del pasado siglo.

Puede juzgarse como un caso con similitudes con otros pintores norteamericanos, que han sido vilipendiados por la crítica y la élite artística, pero que han tenido una enorme repercusión popular, como por ejemplo ocurrió con los famosos retratos de niños de Jim Daly o con las simpáticas escenas de perros pintadas por Cooligde.

De hecho la obra de Keane se hizo tremendamente famosa cuando la empezaron a comprar personalidades de Hollywood, a las que e incluso llegó a retratar como es el caso de Natalie Wood, Joan Crawford o Jerry Lewis. Hasta llegó a pintar para la familia del presidente John Fitzgerald Kennedy cuando estaba en la Casa Blanca.

Y sin embargo, durante esos tiempos de máximo apogeo de su arte, se ignoraba que era Margaret Keane la autora de esos cotizados cuadros.

Natalie Wood de Margaret Keane

La realidad es que Margaret había tenido una hija muy joven y un matrimonio fallido, pero después conoció a Walter Keane, y aunque les separaban unos cuantos años de edad acabaron contrayendo matrimonio. Este hombre era un comercial fantástico, capaz de vender cualquier tipo de producto. Y vio que los cuadros de su joven esposa tenía gran potencial económico.

De forma que comenzó a venderlos, y cada vez por más dinero. Mientras tanto Margaret no dejaba de pintar y producir cuadros con la firma Keane. De eso se aprovechó Walter quien se adjudicó el mérito de las pinturas durante años. Incluso cuando su esposa descubrió el engaño, se mantuvo junto a él, en parte por las amenazas que recibió cuando dijo que iba a revelar la verdad.

Pero no lo hizo. Se divorció antes. Y solo muchos años después emprendió la lucha por recuperar la autoría de su obra. Algo que finalmente consiguió ante un jurado, donde incluso retó a su esposo a pintar públicamente un cuadro. Algo que no realizó, mientras que ella, frente al público acabó una de sus típicas obras en apena una hora.

Eso le supuso recuperar la autoría y debía ser indemnizada por su exmarido con varios millones de dólares, algo que por supuesto nunca ha cobrado.

Así que no ha cobrado ese dinero, pero sus influencia en muchas imágenes de la cultura popular estadounidense es indudable, bien sea en cómics o campañas publicitarias, e incluso referentes del cine, como Tim Burton la consideran uno de sus referentes visuales. Tanto es así que hasta hizo un película inspirada en su biografía, cuyo título no podía ser otro que Big Eyes (Ojos Grandes).