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Pinturas de la Mastaba de Ti

Publicado por A. Cerra
Escenas pintadas de la mastaba de Ti

Escenas pintadas de la mastaba de Ti

De la civilización del Antiguo Egipto sin duda lo más famoso y emblemático son sus fastuosas y monumentales arquitecturas. Sin embargo, de aquellos tiempos de la Antigüedad también han llegado hasta nuestros días otras importantes manifestaciones artísticas en forma de escultura y de pintura.

Un ejemplo de esa producción artística que precisamente une elementos escultóricos y pictóricos, son los relieves pintados con la técnica del temple sobre la piedra caliza de la Mastaba de Ti. Unas pinturas que decoraban una mastaba, o sea, una construcción de carácter funerario, hallada en la ciudad de Sakkarat, una zona donde abundan los yacimientos arqueológicos del Antiguo Egipto, ya que aquí también se encontró el complejo funerario del faraón Zoser.

No obstante, la Mastaba de Ti es de una época posterior ya que se realizó durante el periodo de la Dinastía V.

De todo este conjunto de pinturas se pueden extraer varias conclusiones a modo de características generales. Una de ellas es que llama la atención que en las diferentes escenas se ven figuras superpuestas, todas ellas tratadas de forma homogénea, de lo que se deduce que no se trataba de pruebas y errores de sus artífices, sino que pretendían hacerlo así.

Otra de las notas que identifican estas pinturas es que se usan unos colores muy fuertes, puros y homogéneos, algo que es característico de toda la pintura egipcia, y más aún en esta fase tan primitiva, ya que este mismo tipo de colores se han encontrado en otros yacimientos contemporáneos como es el caso de los relieves pintados en la Mastaba de Ptahotep II, también ubicada en la antigua ciudad de Sakkarat.

Al tratarse de una pintura de aires primitivos se pueden ver intentos de como los artistas intentan representar cada vez cosas más complicadas. Un ejemplo lo podemos apreciar en la escena que se ha titulado el Paso del vado, donde para plasmar el agua se usan varias líneas en zigzag, simulando esas líneas las ondas que forma el movimiento del agua, si bien tienen un trazado excesivamente geométrico y en absoluto natural. Curiosamente en esta escena también se puede ver una figura que es un antecedente del típico “moscóforo”, es decir, un hombre que porta a hombros un cordero. Una figura que se va a repetir en multitud de ocasiones y durante siglos en la Historia del Arte y de los cuales los ejemplos más famosos son el Moscóforo de la escultura griega y las cuantiosas representaciones de San Juan Bautista.

Además de las escenas cotidianas, las pinturas de la Mastaba de Ti también incluyen representaciones de ceremonias religiosas y rituales funerarios. Estas escenas no solo eran decorativas, sino que también tenían un propósito simbólico y espiritual, ya que se creía que ayudaban al difunto en su viaje al más allá. Las imágenes de ofrendas, sacrificios y procesiones funerarias eran comunes y reflejaban las creencias religiosas y las prácticas rituales de la época.

Otro aspecto interesante de estas pinturas es la representación de la fauna y la flora del Antiguo Egipto. Los artistas egipcios mostraban un gran conocimiento y observación de la naturaleza, plasmando con detalle diferentes especies de animales y plantas que eran comunes en su entorno. Esto no solo añade un valor estético a las pinturas, sino que también proporciona información valiosa sobre la biodiversidad y el medio ambiente de la época.

Las técnicas utilizadas en estas pinturas también son dignas de mención. Los artistas egipcios empleaban una variedad de herramientas y métodos para crear sus obras, desde pinceles hechos de cañas y juncos hasta pigmentos naturales obtenidos de minerales y plantas. La técnica del temple, que consiste en mezclar los pigmentos con un aglutinante como la clara de huevo o la goma arábiga, permitía obtener colores vibrantes y duraderos que han resistido el paso del tiempo.

Finalmente, es importante destacar el papel de los artistas en la sociedad egipcia. Aunque a menudo permanecían anónimos, los artesanos que trabajaban en las mastabas y otros monumentos funerarios eran altamente valorados por su habilidad y conocimiento. Su trabajo no solo era una forma de expresión artística, sino también un servicio esencial para la comunidad, ya que contribuía a asegurar el bienestar espiritual de los difuntos y, por ende, el equilibrio y la armonía del universo según las creencias egipcias.

Este conjunto de pinturas nos presenta diferentes escenas de la vida cotidiana de la sociedad del Antiguo Egipto, por lo que además de ser un valioso testimonio artístico también es un importante documento de carácter histórico para conocer las costumbres de la época, los útiles que utilizaban, sus quehaceres, sus vestimentas o sus rituales.