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Maestá de Massa Marittima de Lorenzetti

Publicado por A. Cerra

El pintor italiano Ambrogio Lorenzetti ha pasado a la historia por su gran mural de temática civil titulado El buen y el mal gobierno. Sin duda una de las mejores pinturas del gótico italiano. No obstante como era habitual en el arte de la época también realizó numerosas pinturas de asunto religioso y aquí tenemos una muestra de ello con la Maesta que realizó hacia el año 1335 y que hoy se guarda en el Museo de Arte Sacro del pueblo de Massa Marittima en la Toscana

Maestá de Massa Marittima de Ambrogio Lorenzetti

Por cierto en el Duomo de esta misma localidad de la Toscana hay otra Maestá contemporánea y realizada por un experto en ese tipo de cuadros, el gran Duccio de Buonisegna, el autor de la famosa Maestá de Siena que marcó un estilo para estas representaciones y que por supuesto conoció Lorenzetti.

De hecho, Ambrogio pintó varios cuadros semejantes y se conservan tres Maestás distintas. Una la pinto para la capilla de San Galgano en Montesiepi, otra en la iglesia de San Agustín de Siena y por último la que aquí nos ocupa de Massa Marittima, una tabla al templo y oro de dimensiones considerable (161 x 209 cm.).

Aunque la obra se encuentra hoy en el museo de la ciudad, en origen la realizó para una iglesia de los agustinos. Por eso se puede identificar a San Agustín de pie y a la izquierda de la Virgen, mientras que a derecha están San Juan Evangelista, San Pedro y San Pablo. Así como también se puede identificar a las personificaciones de las Virtudes teologales y distintos santos reconocibles como San Nicolás de Bari, San Francisco de Asis, San Basilio o Santa Catalina de Alejandría.

Obviamente en el centro está la Virgen con el Niño en brazos. Y a su alrededor se disponen un coro de ángeles músicos. Es un escena muy gótica, con todos los códigos de la época, pero al mismo tiempo este autor se destaca por dotar de humanidad a sus figuras, de ahí ese fuerte abrazo con el que una madre sujeta a su hijo, protegiéndolo, mientras que el Niño, como buen bebé mira encandilado a María, su madre.

Curiosamente, a una tabla tan grande e importante para un iglesia se le llegó a perder la pista. Desapareció en el siglo XVII y no fue reencontrada hasta el año 1867. Si bien se halló dividida en cinco piezas y también faltaban algunas partes del conjunto original como la predela de la parte baja, o piezas de la cúspide superior. Después de eso fue restaurada e inicialmente colocada en la en la pinacoteca del Palacio del Podestá, hasta que por fin se trasladó al museo donde hoy se conserva y expone.

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