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Otelo y Desdémona en Venecia de Théodore Chassériau

Publicado por A. Cerra

Otelo y Desdémona en Venecia deThéodore Chassériau

Algunas de las obras de teatro escritas por el dramaturgo inglés William Skakespeare han trascendido el campo de la literatura. Se han convertido en símbolos universales y por supuesto Shakespeare han inspirado a otros artistas posteriores, y de las más diversas disciplinas artísticas, no solo escritores o escenógrafos, también son referentes culturales para composiciones musicales, películas de cine, óperas, esculturas y desde luego que pinturas. Aquí tenemos un fabuloso ejemplo con este cuadro del pintor francés Théodore Chassériau.

La obra nos presenta al gran protagonista de la obra Otelo. Es decir, el propio Otelo y su esposa Desdémona. Y a ambos los ubica en uno de los pasajes de la trama en Venecia, la ciudad originaria de este personaje de origen islámico al que los celos van a consumir hasta tal punto que socavarán la relación amorosa y todo acabará en una tragedia irremediable.

Los elementos no pueden ser más apropiados para el estilo de Chassériau, un pintor de eminente corte romántico. Por eso el ambiente de exotismo es está verdaderamente potenciado en la obra. Algo que también podemos ver otros lienzos suyos como su célebre El tocado.

A la vez que a los artistas del Romanticismo, buscando nuevas fuentes de inspiración se volcaban en numerosas ocasiones hacia la literatura, y con especial atención en obras donde todo tenía unos tintes trágicos y exagerados. Una corriente en la que este pintor se sentía como pez en el agua.

Pero al hablar de Chassériau no solo hay que mencionar sus gustos temáticos. Hay que hablar de sus extraordinarias condiciones pictóricas. Miembro de una familia bien situada política y económicamente, siendo niño ya mostró todo su potencial. Y pronto entró como alumno del gran Ingres, quien lo llegó a considerar su mejor discípulo, dado que poseía una habilidad prodigiosa para el dibujo.

No obstante, ese aprendizaje lo completó después con un acercamiento al gran pintor romántico: Delacroix. De quien aprendió todo aquello que tanto le diferenciaba de Ingres, es decir su habilidad para el color y dotarle de todo el protagonismo en sus composiciones.

Sin duda Chassériau se empapó del sabor hacer de ambos genios, e intentó de algún modo reunir lo mejor de ambos. Un empeño que en sí mismo era complejo, contradictorio y casi imposible. De ahí que finalmente optará por una postura menos clasicista y más romántica. Algo que además se multiplicó con su primer viaje a Argelia, por entonces territorio francés. Y es que aquella inmersión en lo oriental ya le acompañó toda su vida, la cual de por sí ya era algo exótica, puesto que él había nacido en República Dominicana, en 1819, durante una estancia de su padre diplomático en el Caribe, donde se casó con una rica local. De hecho, el pintor tenía en su mestizaje algo de exótico. Y ese mismo espíritu lo mantuvo en muchas de sus obras, especialmente en las últimas, como esta de Otelo y Desdémona en Veneciaque realizó en el mismo año de su muerte, 1856.