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Regatas en Argenteuil de Monet

Publicado por A. Cerra

Se trata de un lienzo pintado con la técnica del óleo por el artista Claude Monet, y que en la actualidad forma parte de la colección expuesta del museo de Orsay de París.

El cuadro lo pintó en el año 1872, el mismo año en que se da por establecido que se pintó la primera obra adscrita al estilo impresionista, una obra titulada Impresión. Amanecer y que también salió del talento de Monet.

Regatas en Argenteuil de Monet

En este caso el lienzo se encuentra dividido en dos partes bien diferenciadas, siendo la mitad superior la que corresponde al cielo y la inferior al agua, y el tema que le da título y protagoniza la escena ocupa una franja relativamente estrecha en el centro de la tela, y además coloca los elementos de forma decreciente, ya que va colocando los veleros que participan en la regata en una escala decreciente de tamaño.

En realidad, para Monet representar esa competición acuática es lo de menos, a él lo que realmente le interesa es lograr plasmar pictóricamente los reflejos naturales que hace la luz.

Habitualmente, Monet se reunía con otros pintores contemporáneos en Argenteuil, muy cerca de Versalles, y allí se dedicaban a pintar au plein air, o sea al aire libre, una disciplina artística que se iba a recuperar con los pintores impresionistas, y son muchos los ejemplos. Baste saber que Camille Pissarro pintaba de la misma forma, aunque en otro lugar, ya que él prefería los parajes de Pontoise, a donde también acudía acompañado de otros compañeros de profesión.

Monet lo que pretende es captar la luz y sus reflejos, algo que hace de forma muy subjetiva, de ahí sus habituales colores rojos, verdes, etc, cuyos tonos se van mezclando en la tela mediante la peculiar pincelada muy larga del artista. Lo cierto es que él va pintando y fijando esas notas de color sin importarle mucho a qué tipo de objetos pertenecen, ya que lo aplica lo mismo al agua que a los árboles o a los veleros.

Pero su gran hallazgo es que los colores no están iluminados, sino que son ellos los factores luminosos de sus cuadros, es decir, las pinceladas de color, sin dibujo alguno, son las que construyen la obra, la imagen y las que le dan luz a los elementos representados.

Monet no concibe el paisaje como algo inamovible y muerto, sino que a partir de la búsqueda del movimiento y las variaciones de luz quiere dotar de emoción a sus cuadros, algo que consigue con la vibración luminosa que logra, gracias a su método para aplicar el color. Esta obra de Regatas en Argenteuil es un buen ejemplo de sus logros, ya que aquí se puede apreciar esa vibración lumínica por ejemplo en los triángulos de luz que representan las velas de los barcos, que sin duda resplandecen sobremanera sobre el tono azul claro del cielo. Un cielo que por otra parte tan apenas es diferente al tono del agua, aunque sin embargo las notas de amarillo y los reflejos de las velas y las ondas que hacen los barcos es lo único que hace diferenciar a cielo y agua.

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