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Retrato de la familia de George Clive con criada india, de Reynolds

Publicado por A. Cerra

Retrato de la familia Clive con criada india, de Reynolds

En la segunda mitad del siglo XVIII, sir Joshua Reynolds se convirtió en el gran retratista de la alta sociedad inglesa. La razón es que esa clientela admiraba su capacidad para generar composiciones tan equilibradas que sabía transmitir la idea de tradición y orden. Además de que combinaba a la perfección el realismo en los retratos con la generación de atmósferas de pomposidad. Algo que también sabía hacer en exteriores con amplios paisajes como el retrato del Capitán Robert Orme o en interiores dominados por ampulosos cortinajes y arquitecturas grandilocuentes algo que podemos ver en esta instantánea de la familia Clive o en otros cuadros como el de Lady Çockburn y sus tres hijos.

Sin olvidar la capacidad innata de Reynolds para captar la psicología, incluso los pensamientos de los retratados. Es algo supremo. Basta observar los cuatro rostros para podemos hacernos una idea del papel de cada cual dentro del ámbito familiar.

En definitiva, esta obra realizada en 1765 y que en la actualidad se muestra en la Galería de Pintura de los Museos Estatales de Berlín, es un fabuloso ejemplo del arte de este artista inglés. No obstante, sin dudar de la calidad pictórica de la obra y de las características de cualquier obra de Reynolds, hay un elemento de lo más llamativo. Algo que curiosamente está ubicado en el centro exacto de la tela. Evidentemente nos referimos a la criada de origen indio que está ayudando a vestir a la niña del matrimonio Clive.

El atrevimiento es sublime. Si se trazan dos diagonales se comprueba que el rostro de la sirvienta es el epicentro del cuadro, que además por la tez oscura de su piel destaca sobre los blancos que imperan en todo el vestuario femenino. Pero también lo ha planteado en un línea ostensiblemente más baja que el resto de retratados. Es el único personaje arrodillado de todos. Hasta baja la vista, mientras que madre e hija nos miran a nosotros, los espectadores, y George Clive contempla satisfecho a su familia.

La verdad es que si la criada hubiera sido una joven blanca, es muy posible que no hubiera tenido cabida en este retrato familiar. Además se le representa ataviada con sus joyas típicas, su peinado y su ropa, todo con mucho realismo. Incluso la niña porta elementos vinculados a la India como el velo o el brazalete. ¿Por qué esta importancia de lo indio en el retrato de unos aristócratas tan evidentemente ingleses? Porque la criada de raza india de alguna forma se convierte en una especie de símbolo de la riqueza de los Clive, los cuales habían hecho la fortuna en las territorios de ultramar, por entonces explotados por la Compañía de las Indias.