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Sixto IV nombra a Platina Prefecto de la Biblioteca Vaticana

Publicado por A. Cerra

Este fresco ubicado en los Museos Vaticanos y pintado hacia el año 1477 por el pintor Melozzo da Forli (1438 – 1494), cuyo nombre de nacimiento sería Michelozzo degli Ambrosi, es un estupendo ejemplo de lo que suponía la práctica el nepotismo en las autoridades eclesiásticas de los siglos pasados.

Sixto IV nombra a Platina Prefecto de la Biblioteca Vaticana

En la escena vemos como el Papa Sixto IV, Sumo Pontífice entre 1471 y 1484, nombra como Prefecto de la Biblioteca Vaticana, al humanista Bartolome Sacchi, más conocido como Platina, quien está humildemente de rodillas. Pero en la escena vemos auténticos retratos de varios sobrinos del Papa, el cual los había nombrado como cardenales o altos cargos de la Iglesia. Todos ellos integrantes de las familias della Rovere y Riario, los cuales junto a los Borgia, controlaron los altos cargos romanos durante muchas décadas.

Durante el papado de Sixto IV, uno de los pintores más activos fue Melozzo da Forli. Este artista era originario de Urbino, y gracias a sus pinturas religiosas y a sus famosos angelotes logró triunfar en Roma. No obstante, no solo pintaba esos ángeles musicales, también dominaba a la perfección su oficio, en especial el concepto de la perspectiva, gracias a su estudio de las obras de Piero della Francesca.

De hecho tanto la perspectiva como su dominio de la luz y la solemnidad en las composiciones son sus mejores armas, no así el color. Pero aún así consiguió enriquecer la pintura renacentista en Roma y formó parte de la academia de pintores de la ciudad. Si bien abandonó la actual capital italiana en 1484, desarrollando su trabajo en diversas localidades del norte del país, entre ellos su propia población natal: Forli.

De hecho irse de Roma, coincidió con el fin del pontificado de su gran cliente, el Papa Sixto IV. Un personaje también originario del norte de Italia, en este caso de la región de Liguria, y perteneciente a la Orden Franciscana. Su nombre secular era Francesco della Rovere y antes de acceder al más alto cargo de los católicos, tuvo una gran formación intelectual, lo cual le valió para el cargo de cardenal.

Y si bien es cierto que como era habitual en la época, aprovechó su poder para colocar y enriquecer a numerosos miembros de su familia, no es menos verdad que fue un gran mecenas de las artes. De hecho, la Capilla Sixtina le debe su nombre a él, y sería un sobrino suyo, Julio II, quien promovería sus famosas pinturas murales de Miguel Ángel. Por cierto, Julio II es uno de los personajes que vemos en este fresco de Melozzo da Forli. Se trata del personaje de manto rojo que ubicado entre el Papa, sentado, y Platina, de rodillas.

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