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Trampantojos de Cornelius Gijsbrechts

Publicado por A. Cerra

Trampantojo del reverso de una pintura de Cornelius Gijsbrechts

La lista de pintores del norte de Europa que durante el periodo del Barroco se dedicaron de una forma especializada a los bodegones es amplísima. E incluso dentro de ello hubo alguno que se centró en pintar objetos concretos, desde frutas o flores a instrumentos de música y las habituales vanitas que aluden a la fugacidad del tiempo. O hubo otros que se inclinaron hacia las naturalezas muertas pero con una efecto de engaño o de trampantojo muy del gusto de esos años.

En esa línea destaca Cornelius Norbertus Gijsbrechts, de quien no sabemos demasiado de su vida, salvo que posiblemente nació en el año 1630 en la ciudad de Amberes, perteneciente a la actual Bélgica. Y que falleció probablemente en el año 1675. Entre medias dejó una interesante producción de pinturas por diversos países de Europa, sobre todo en Dinamarca, ya que durante un tiempo trabajó ahí como pintor de la corte en Copenhague.

En todos esos cuadros se dedicó a representar curiosos bodegones donde aparecen papeles, libros, útiles de escritorio o de pintura, entre otros objetos. Y siempre juega con el espectador generando incertidumbres visuales como la representación de paletas de pintor con colores que chorrean o cortinas que se abren, entre otras muchas ilusiones ópticas.

Trampantojo de un gabinete abierto de Gijsbrechts

Aquí os traemos dos ejemplos de ello. El primero es el Trampantojo de un gabinete abierto. Un cuadro que simula ser un armario que se abre. Una puerta de madera con cristales en el frente se gira desde las bisagras y vemos tanto las notas y cartas que parecen puestas sobre el frente, como las monedas y diversos objetos que hay en su interior. Puesto el cuadro sobre la pared, podría simular perfectamente que hay se abre un pequeño gabinete, ya que todo está a una escala real, con mucho verismo en la representación y con un perfecto dominio de la perspectiva.

La verdad es que ese tipo de juegos visuales y engaños fueron bastante habituales en la época, y eran muy del gusto de los compradores de arte. Por eso a Gijsbrechts no le faltaron clientes. Sin embargo, podemos decir que alcanzó cenit de sus trampantojos con su obra Trampantojo del reverso de una pintura, que actualmente forma parte de la colección de la Galería Nacional de Dinamarca, ubicada en su capital Copenhague.

Parece mentira que sea una obra del año 1670, ya que podría ser más propia de un creador dadaísta e incluso conceptual. Nos presenta lo que indica su título. Es decir, la parte de atrás de un cuadro. E incluso ha plasmado una especie de etiqueta con el número 36, para dar la impresión de que está catalogado para su venta. El realismo de la representación es brutal. Tanto que se cuenta que el pintor quiso exponerlo junto a otros cuadros, pero en vez de colgarlo en la pared, quería apoyarlo en el suelo. De manera que cuando un espectador curioso lo viera, deseara tenerlo en sus manos y darle la vuelta, descubriendo así la verdadera parte trasera del cuadro.