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Tríptico para una Crucifixión de Bacon

Publicado por A. Cerra

Francis Bacon (1909 – 1992) sin duda alguna es uno de los más grandes pintores de las últimas décadas del siglo XX y el máximo representante de la corriente neofigurativa que se enfrentó a los diferentes movimientos de la abstracción.

Pero se trata de una figuración no totalmente realista, ya que una de las constantes en todas sus pinturas son las deformaciones, bien sea en obras que versionan otras históricas como su serie sobre el Inocencio X de Velázquez o bien en sus características imágenes de lo más atormentadas como La falsa figura dentro del espejo, por poner solo un ejemplo.

Tríptico de la Crucifixion de  Francis Bacon

Tríptico de la Crucifixion de Francis Bacon

Y además de las deformaciones, en sus obras nunca faltan la violencia, la sangre y las vísceras. Un tipo de carácter atormentado que volcó en todas y cada una de sus obras.

Eso también lo llevó a su pintura religiosa, excepcional y singular, como corresponde a un artista que se declaró rotundamente ateo.

Sin embargo nos ha legado esta obra que plantea su particular forma de ver la Crucifixión de Cristo, que poco tiene que ver con las imágenes a las que estamos acostumbrados. Poco, salvo el formato de tríptico que lo emparenta con la tradición medieval del arte religioso.

En primer lugar hay que decir que el tríptico era un formato que le fascinaba a Francis Bacon y que utilizó en muchas de sus obras. Un buen ejemplo sería una de sus creaciones más cotizadas: Tres estudios de Lucien Freud, donde jugaba y reflexionaba con la imagen de otros de los grandes maestros del arte neofigurativo de las últimas décadas, el también pintor británico Lucien Freud.

Pero volviendo a su Tríptico de la Crucifixión hay que decir, que pese a que Bacon sustituye las imágenes tradicionales de los santos y las cruces por auténticos monstruos, la verdad es que mantiene cierto respeto hacia las formas históricas, y por ello es interesante ver como es capaz de integrar en la imagen de la derecha referencias al Crucifico de Arezzo de Cimabue, uno de los grandes maestros del Trecento italiano.

Sin embargo, a pesar de esa referencia visual, la verdad es que es complicado ver las alusiones a Cristo en la cruz más allá del título. De hecho, los especialistas en la obra de Bacon hacen distintas interpretaciones respecto a este tríptico.

Para alguno de ellos es una alusión a su relación de amor con el poeta estadounidense de la famosa generación Beat: Allen Ginsberg. Algo que se manifestaría en la imagen de la tabla central. Sin embargo, para otros investigadores también alude a momento en el que lo echó de casa su padre con 16 años, precisamente cuando su progenitor lo vio vestido con ropas de su madre y averiguó que era homosexual. En definitiva, el arte de Bacon no es fácil de interpretar, a veces por su carácter cruento ni siquiera es fácil de ver. Pero eso no impide que se le tenga que calificar como un artista único.

Categorías: Pintura, Vanguardias Artísticas del siglo XX