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Vista del puerto de Pasajes de Luis Paret y Alcázar

Publicado por A. Cerra

Este cuadro de 1786 que se encuentra en el Palacio de la Zarzuela de Madrid forma parte de un largo encargo que el pintor recibió por parte del rey Carlos III, el cual le pidió que recorriese diversos puertos marítimos de la geografía española y los pintase, una tarea que realizó desde 1785 a 1792.

Hay que entender semejante trabajo en el momento concreto en que se hizo, en el periodo de la Ilustración, para la cual este tipo de obras se veían como una derivación artística de los mapas o las ilustraciones de fortificaciones o de flora que tan abundantes eran en esos tiempos.

Vista del Puerto de Pasaje de Luis Paret y Alcázar

Se piensa que Luis Paret y Alcázar hizo dos de estas vistas por año, aunque en realidad el pintor ya había realizado este tipo de marinas desde unos años antes. Y seguramente por eso el rey le acabó encargando este trabajo, que precisamente comenzó en el País Vasco, pintando este vista de Pasajes, así como otras de la bahía de la Concha en San Sebastián y las Vistas de Fuenterrabia colindantes con el vecino territorio de Francia.

Un rasgo de las vistas de Paret, es que tiene predilección por usar horizontes relativamente bajos, lo cual le deja mucho espacio para el cielo, que suele pintar con nubes que le dan personalidad a la pintura. Así como incluye numerosas escenas y personajes de pequeño tamaño, aportando así sus buenas notas de pintoresquismo, algo que no se inventó él, ya que era muy habitual en las marinas tradiciones de la pintura de los Países Bajos.

Y la verdad es que en estos personajes se ve la calidad de la pintura de Luis Paret y Alcázar así como se manifiesta su conocimiento de la pintura europea y las corrientes artísticas de la época. Por ejemplo en esta Vista de Pasajes vemos en la parte baja y en primer plano una barca que se acerca a desembarcar, y en ella va una elegante dama vestida con porte aristocrático, que sin duda se puede emparentar con los ambientes rococó de la pintura de Antoine Watteau.

Hay más rasgos que manifiestan la calidad de este pintor. Por ejemplo su capacidad para componer una vista en la que descentra la salida de aguas hacia el océano, dando gran protagonismo a los dos peñascos que protegen el puerto de los embates del mar y sirven de asiento a los caseríos. Lo cual además contrarrestan lo bajo del horizonte.

Así como también merece la pena fijarse en el tratamiento lumínico de la escena, con los juegos de sombras y luz, o el rojo del atardecer, los reflejos en el agua y los brillos en los barcos. Unos detalles que algunos historiadores comparan con el arte tardobarroco de Van Goyen.

En definitiva, que Luis Paret y Alcázar es uno de los pintores con más y mejor formación de su tiempo, además de que posee una incontestable calidad.

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