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Hera de Samos

Publicado por A. Cerra
Hera de Samos

Hera de Samos

Esta obra se cree que se pudo realizar en los años del segundo cuarto del siglo VI antes de Cristo, y por lo tanto está catalogada dentro del estilo arcaico griego ya en su fase madura.

Para comprobar cómo va evolucionando la escultura griega es interesante compararla con otra escultura anterior, en concreto con la conocida como Dama de Auxerre, ya que ambas se encuentran expuestas en las salas de arte griego del museo del Louvre de París.

Las primeras diferencias se encuentran en el material, ya que la Hera de Samos está realizada en mármol, una piedra más noble, y también el tamaño es diferente, ya que frente a los 65 cm de la Dama de Auxerre la representación de la diosa Hera alcanza casi los dos metros de altura.

Es pues un gran bloque marmóreo, casi una columna con forma de mujer, que pese a que se ha perdido la cabeza la podemos reconocer por las formas femeninas que nos dejan entrever la túnica ceñida al cuerpo. También aquí la mujer lleva un brazo pegado al pecho, aunque en este caso el izquierdo, mientras que el derecho está pegado al cuerpo como si sujetara el sudario que la cubre.

En la obra se pueden apreciar ya rasgos de la evolución del arte griego, ya que el artista se ha preocupado por plasmar con naturalidad la caída de los pliegues de la ropa y su relación con el cuerpo.

No obstante, es una obra del periodo arcaico y por lo tanto sigue muy vigente la idea de frontalidad y para comprobarlo basta con observar la parte posterior de la escultura, que está prácticamente sin tallar.

La sensación cilíndrica de la escultura nos transmite la idea de una columna, incluso con las típicas acanaladuras que podrían ser los pliegues de la túnica. Esa falda cae vertical hasta el suelo y se abre en abanico para casi convertirse en una basa de las columnas que aquí dejan a la vista los pies de la figura, claramente desproporcionados de tamaño respecto al resto del cuerpo.

Como en la Dama de Auxerre, la mujer lleva una especie de capa sobre los hombros, aunque aquí más trabajada y menos rígida, ya que forma una amplia curva en el centro y cae en forma de cola sobre la parte derecha, y su presencia queda expuesta de forma muy clara ya que los pliegues son más profundos y espaciados que en el resto de la túnica, lo cual le dota de cierta vivacidad a la escultura.

Se piensa que este tipo de figuras se realizaban para que los fieles pudieran conectar más fácilmente con los dioses de la religión mitológica griega, y que podrían ser esculturas que se ofrecían a los santuarios. Aunque lo cierto es que esto son especulaciones, y como en muchos otros aspectos de las religiones antiguas, todavía hay muchos misterios por resolver.