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Capilla Palatina de Palermo

Publicado por A. Cerra

Esta obra del interior del Palacio de los Normandos en la ciudad italiana de Palermo es una creación de hacia la primera mitad del siglo XII, y su gran valor diferenciador es que en ella aglutina gran parte de la historia del arte europeo realizado hasta ese momento.

Para empezar es un ejemplo del peculiar románico normando que se dio en las construcciones de aquella época en la isla de Sicilia donde hay otras construcciones como la Catedral de Monreale, donde queda clara la influencia de los normandos que se habían asentado en este lugar del Mediterráneo.

Capilla Palatina de Palermo

Pero al mismo tiempo se puede observar bien claramente que parte de la cubierta de la capilla nos recuerda de forma inmediata al arte musulmán, ya que se ve una techumbre de madera finamente trabajada en forma de almocárabes, una obra en la que trabajaron carpinteros de procedencia magrebí. Sin embargo, a diferencia de trabajos de similares características realizados en los países de credo islámico, aquí se descubren infinidad de figuras. Se distinguen bailarinas, músicos y un sinfín de personas asistiendo a un gran banquete en el que no falta ni la comida ni el vino. Es decir, escenas impensables en el arte musulmán.

A eso hay que sumarle la presencia de elementos propios del arte clásico, especialmente en las columnas que sostienen toda la estructura alta de la capilla donde conviven los arcos de ojiva con las bóvedas de cañón. No obstante, la forma de esos elementos no llama la atención, ya que todos ellos se convierten en la base de un impresionante repertorio de mosaicos, cuya influencia hay que buscarla en las técnicas musivarias del arte bizantino.

Esos mosaicos también se extienden al suelo de la capilla, pero ahí se realizan con fragmentos de mármol. Y con esos fragmentos se crea una delicada decoración de carácter geométrico donde de nuevo vuelven a convivir influencias de lo más variadas, ya que se ven formas circulares originadas en los mosaicos bizantinos, pero también se distinguen estrellas propias de las artes decorativas musulmanas.

Incluso arquitectónicamente es un edificio muy singular, al fundir la planta central de origen griego con la cruz latina. Y aún así todo acaba muy compensado y equilibrado, e incluso hay recursos que le añaden esbeltez como es el ascenso paulatino del suelo hacia el presbiterio o los capiteles que van creciendo en altura.

Esta confluencia de estilos y de formas solo era posible en Sicilia y el sur de Italia, donde se dieron cita innumerables culturas desde la Antigüedad hasta la Edad Media. De hecho esta amalgama también se descubre en otros edificios del sur de la península italiana, como es el caso de la Catedral de Salerno.

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