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Catedral de Amiens

Publicado por A. Cerra

Esta es sin duda alguna una de las grandes obras del Gótico francés, de hecho, de alguna forma es una construcción que representa el esplendor y la decadencia de ese estilo, ya que con esta catedral se pretendía alcanzar un máximo de altura, como si de una competición se tratará, y la verdad es que tras este templo, no hubo intentos semejantes, por dos motivos, por economía y porque se tenía la sensación de que no se podían elevar más las iglesias hacia el cielo.

Catedral de Amiens

Catedral de Amiens

La obra se inició hacia el año 1220, pero dadas las dimensiones del proyecto y su ambición, los trabajos se dilataron mucho en el tiempo y lógicamente también se multiplicó su coste.

Se trata de una enorme iglesia con planta en forma de cruz latina, con un transepto en el que se desarrollan tres naves, aunque en la zona del coro hay hasta cinco.

El destacado deambulatorio que rodea la cabecera tienen en su longitud siete absidiolos, o capillas radiales, siendo la central de ella bastante parecida a la Sainte Chapelle situada en la vecina ciudad de París. La verdad es que todo este movimiento de máximo esplendor del arte gótico se dio en París en alrededores, tanto con las obras citadas como con otras de la calidad de Notre Dame o la Catedral de Chartres.

En todas ellas se sigue el esquema clásico de la arquitectura gótica, pero es en el templo catedralicio de Amiens adonde se llega a su máxima expresión. Basta ver como se marcan las distintas alturas entre las tres naves, donde se abren enormes soportales entre ellas y hay espacio para un triforio muy destacado, que en realidad ya es una galería corrida.

Para sustentar esos soportales entre las naves se usaron unos gruesos pilares de sección circular con columnillas adosadas de las que parten los nervios de las bóvedas de ojiva o apuntadas que permiten la gran altura del templo. Una altura que se apoya exteriormente sobre gruesos contrafuertes independientes, reforzados por el peso de pináculos y unidos a las naves por aéreos arbotantes.

Un esquema constructivo cuya estructura permite eliminar los muros y sustituirlos por vidrieras, que aunque no han llegado a nuestros días, nos podemos hacer una idea del efecto lumínico que provocaban.

En definitiva, estamos ante una construcción esquelética, cuyo truco es básicamente la presencia de bóvedas tensas y delgadas.

A diferencia de otras muchas obras medievales, en este caso llegamos a conocer a algunos de sus artífices. Por ejemplo, se sabe que uno de los primeros maestros de obras que trabajó en este proyecto fue Robert de Luzarches, al cual posteriormente lo sustituyó Thomas de Cormont, cuyo hijo Renault de Cormont sería quién finalmente acabaría las obras.

Categorías: Arquitectura, Gótica