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Dzibanché

Publicado por A. Cerra

Dzibanché, en el estado mexicano de Quintana Roo, desde luego no es el yacimiento de la cultura maya más conocido en el país. Más aún si lo comparamos con otros tan extraordinariamente famosos como son el Castillo de Tulum o las pirámides de Chichén Itzá. Sin embargo eso no le resta interés al amplio yacimiento de Dzinbaché, que nos muestra lo que fue una gran ciudad maya que fue creciendo con el paso de los siglos.

Zona arqueológica de Dzibanché

Se estima que los orígenes de Dzinbaché tendrían lugar en el siglo III antes de Cristo, cuando se asentaría una pequeña comunidad agrícola. Pero unos cinco siglos después ya es una gran ciudad, o casi podemos hablar de un grupo de ciudades, dado la gran dispersión de edificios en varias zonas del yacimiento.

Y los grandes monumentos del conjunto, relacionados con los usos religiosos, los cuales se darían durante el Periodo Clásico entre los siglo VII y IX. Si bien, aquello sería su máximo esplendor, ya que apenas doscientos años después, la ciudad fue abandonada, y poco a poco comida por la jungla de la Península de Yucatán.

La verdad es que permaneció prácticamente en el olvido hasta el año 1927 cuando por aquí apareció un arqueólogo inglés apellidado Gann y que le dio nombre al yacimiento. Y no solo eso, sino que una de las plazas principales de Dzinbaché lleva a su vez el nombre de plaza Gann.

Y es que el urbanismo de la ciudad se articula precisamente en torno a una serie de plazas. Por ejemplo, esa plaza Gann está rodeada por los restos de lo que fueron varios edificios residenciales y también por dos templos. El Templo de los Cautivos y el de los Tucanes. Unas denominaciones que se deben sobre todo a los jeroglíficos grabados en sus escaleras.

Allí también queda constancia que la familia Kaan gobernó la ciudad durante siglos, y se nos habla de las conquistas que hicieron. Todo ello en una arquitectura que recuerda mucho a las del yacimiento de Tikal, en la región del Petén en Guatemala, ya que hay similitudes constructivas en las fachadas de los templos.

Otra de las plazas principales es la de Xibalbá. Alí también hay dos templos, el I o del Búho, y el II o de los Cormoranes. En este último hay una escultura portentosa de un rostro que siempre se ha identificado con el Señor de Dzinbaché.
Y todavía quedan más lugares que descubrir en este amplio sitio arqueológico de México. En concreto sobre la acrópolis o Kinichná, donde también los edificios se agrupan en torno a una plaza. Aunque en este caso serían edificaciones religiosas de menor entidad. Además de que otros se pueden identificar con un uso residencial.

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