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Salón del Tiepolo en el Palacio Clerici

Publicado por A. Cerra

Este Salón de Tiepolo ubicado en el Palacio Clerici de Milán es la imagen misma de lo que fue el gusto rococó, un estilo sumamente ornamental para cuyas realizaciones debían intervenir un sinfín de artistas y artesanos. Ya que lo que vemos aquí es fruto de un pintor de primera fila como lo fue Giambattista Tiepolo que le da nombre a la sala, pero también participó un amplio equipo de ebanistas, doradores, carpinteros, escultores, arquitectos, diseñadores de mobiliarios, estucos, lámparas, etc… ya que lo que realmente impacta de una estancia como esta es el conjunto.

Salon del Tiepolo en el Palacio Clerici

De hecho, no fue Tiepolo el único pintor que participó en este salón, ya que si nos fijáramos bien se pueden ver distintas ilustraciones que realizó el artista milanés Giuseppe Cavanna, un verdadero experto en la decoración galante que tanto gustaba en la época.

Y si hay algo que gustaba enormemente en estos años del siglo XVIII era el elemento decorativo por antonomasia del rococó: la rocaille que le da nombre. Se trata de estas particulares formas curvadas, como si fueran conchas y rocas que generan motivos ideales para los ebanistas. Y una de las obras cimeras en este sentido es toda la decoración de carpintería (boiserie) de este salón, ya que independientemente de su indudable recargamiento está claro que son formas de un refinamiento exquisito.

Aquí cualquier superficie ha sido susceptible de recibir decoración: espejos, molduras, tallas, tapices, además de los muebles, que se piensa que pueden ser en su mayor parte de origen vienés. Pero aunque se fabricaran tan lejos de Milán, sí que se elaboraron por artesanos que los crearon ex profeso para este lugar, para integrarlos a la perfección en el conjunto. Esa es la razón de que ciertos adornos de las consolas de las mesas, la tapicería de los asientos o la ebanistería, se relacionan y son similares a los que aparecen en otros revestimientos de la sala.

O si vemos las curvas que siguen las sillas o los cómodos divanes, se puede descubrir que siguen un trazado paralelo y complementario al de los marcos de los espejos. Es decir, todo aquí sigue un programa iconográfico unitario que realizaría un personaje, cuya profesión está claro que es un antecedente de los actuales diseñadores de interiores.

Frescos de La Carrera del Sol de Tiepolo

Y por supuesto, sobre todo ello aparece la bóveda pintada por Tiepolo, quien realizó esta obra en 1740. Un artista muy admirado en su tiempo y que realizó numerosas decoraciones en variados edificios, lugares y con distintas temáticas. Por ejemplo, ya habíamos visto sus pinturas religiosas en la iglesia del Rosario de Venecia, o sus frescos de pintura histórica en el Palacio Labia de la misma ciudad. Sin embargo, aquí nos muestra una gran bóveda con un tema mitológico, ya que representa la Carrera del Sol que desfila entre los dioses del Olimpo y que está rodeada por las alegorías de los continentes y de las artes.

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