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Túmulo de Newgrange

Publicado por A. Cerra

Son muchos los grandes monumentos prehistóricos a los que se les ha buscado una explicación astronómica. Y en algunos casos se ha hallado ese vínculo. Uno de los ejemplos más esplendorosos es el Túmulo de Newgrange en el condado de Meath, en Irlanda. Una enorme tumba circular, cuyo interior se llega a iluminar a través de un pasillo precisamente al salir el sol día del solsticio de invierno, el día 21 de diciembre.

Túmulo de Newgrange

Es cierto que en las islas británicas el lugar más famoso de la Prehistoria que se vincula con hechos astronómicos es el conjunto de Stonehenge en Inglaterra. Pero en el Túmulo de Newgrange se ve con mucha más precisión que fue construido con tal intención. Y además se hizo más o menos mil años antes, ya que gracias a las técnicas de datación del Carbono 14 se piensa que se construyó entre el 3.300 y el 2.900 antes de Cristo.

Como es habitual en otros conjuntos arqueológicos, como en el que hay el Anillo de Brogdar de las Islas Orcadas, no se trata de un monumento megalítico aislado. Por toda la zona del Valle de Boyne hay túmulos de forma semejante, pero ninguno con tales dimensiones. Tiene 90 metros de diámetro y una altura de hasta 13 metros. Y a su interior se accede mediante un largo corredor de 18 metros de longitud.

Se sabe de su existencia desde más o menos el siglo XVII, pero las excavaciones arqueológicas serias no se produjeron hasta los años 60 de la pasada centuria. Fue entonces cuando se descubrió todo su poderío visual.

Todo el túmulo se levanta a partir de un muro blanco donde se van combinando diferentes piedras como el granito o la cuarcita. Y un poco más al exterior hasta hubo un amplio círculo con decenas de menhires, si bien serían un añadido posterior, como del II milenio antes de Cristo.

Todavía hoy hay un sinfín de misterios en cuanto al monumento. Por ejemplo, los muros tanto externos como en el interior del corredor están plagados de petroglifos con espirales, triángulos, curvas, todo muy esquemático, de significado oculto para nosotros y con similitudes con la ornamentación que muchos siglos después seguían empleando las tribus celtas de Irlanda.

Cuando se excavó su interior, se descubrieron los restos de varios muertos. Así que queda claro que era una tumba. Eso sí espectacular, ya que para llegar hasta esos restos hay que atravesar el citado corredor de casi 20 metros para así desembocar en una gran sala en forma de cruz cubierta por un falsa bóveda creada por aproximación de hiladas. Espectacular teniendo en cuenta su antigüedad y su resistencia al paso de más o menos 5.000 años.

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