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Amenofis III

Publicado por A. Cerra

Esta escultura salvaguardada en el Museo de Luxor en Egipto es un buen ejemplo de lo que representó la escultura egipcia de este periodo del Imperio Nuevo. Un momento en el que el arte paulatinamente avanza hacia unas formas cada vez más realistas.

En ella vemos al faraón Amenofis III vistiendo una túnica muy lujosa, portando sandalias y luciendo un ostentoso collar pectoral, atributo de su cargo real. Y si comparamos esta escultura con otras de faraones precedentes como la Estatua de Kefrén sedente o la Triada Mikerinos, se puede ver que no se ha abandonado el tono solemne, pero sin embargo sí que se relajan ciertas formas con siglos de tradición, algo que queda bien palpable en las formas curvilíneas de la figura, que sin duda suavizan el rigor del personaje representado.

Amenofis III

Amenofis III

No es esta la única imagen que nos ha llegado del faraón Amenofis III, porque los rostros de los colosos sedentes de Mennon también son un retrato de este rey egipcio. Así como igualmente se ha conservado hasta nuestros días una monumental cabeza de Amenofis III esculpida en cuarcita.

Incluso se cuenta con un retrato de su esposa la reina Teye, y eso que esta obra se talló en madera, sin duda un material mucho menos resistente al paso del tiempo, de milenios. No obstante esa figura en madera nos muestra un rostro de rasgos negroides y con una expresión de frialdad y dureza, en realidad parece que la reina posase como enojada, incluso amargada. De hecho, esta capacidad de transmitir sus sentimientos es algo casi inaudito en la escultura real del Antiguo Egipto, que siempre muestra rostros prácticamente inexpresivos.

Y es que durante el reinado de Amenofis III se logró uno de los periodos de mayor esplendor de la plástica egipcia. Y durante un tiempo convivieron dos corrientes artísticas. Una primera de carácter más bien conservador, en la que primaban las antiguas reglas de simetría y de proyección clara de los objetos. Y otro estilo que resultó muy innovador en el momento, donde los esfuerzos de los artistas se centran en intentar hacer homogénea y real la composición de la figura, a la que no se duda en dotarla de cierta expresividad.

Estas dos corrientes estéticas se impulsaron durante el gobierno de Amenofis III pero se prolongaron en el tiempo, y convivieron incluso en las mismas obras, como por ejemplo en los relieves y esculturas de la Tumba de Ramosé, visir y gobernador de Tebas durante los reinados del propio Amenofis III y su sucesor, el faraón Amenofis IV.

Y es que el siglo XIV antes de Cristo durante el que gobernó el faraón Amenofis III fue un periodo muy fecundo para las artes ya que por ejemplo, este gobernante emprendió las obras del futuro Templo de Luxor, y también contribuyó con varias reformas en otro templo anterior, el de Karnak.

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