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Desconsuelo de Llimona

Publicado por A. Cerra

Josep Llimona (1864 – 1934) es uno de los grandes referentes de la escultura modernista en Cataluña y de toda su larga producción quizás sea la figura marmórea del Desconsuelo su gran obra maestra, una creación realizada en el año 1903. De hecho existe más de una copia de la misma, y se pueden ver ejemplares tanto en el Museo Nacional de Arte de Cataluña de Barcelona, como en el Museo del Prado de Madrid.

Desconsuelo de Josep Llimona

Llimona labró en numerosas ocasiones figuras femeninas con el cuerpo desnudo, y no ha sido raro que los historiadores y críticos hayan vinculado su arte con el del artista francés Auguste Rodin autor de mármoles como el Eterno Idolo o El Beso. Pero, aunque es innegable ciertos puntos en común entre ambos, la escultura de Llimona tiene su propia personalidad y unas características distintas, sobre todo en lo referente al planteamiento último de su arte.

Se trata de un autor con un innegable dominio de la anatomía. Pero aquí la usa para plasmar una idea de melancolía. Hay mucha menos aspecto pasional que en el arte del francés. E incluso Llimona va un paso más allá, alejándose de lo más carnal para orientarse más hacia una tendencia simbolista, fundiendo en una misma figura la realidad con una clara idealización.

Se trata de un arte sobrio y sereno, lo que no excluye que esté repleto de expresividad. Esta obra es un clarísimo ejemplo. La figura emerge del propio bloque de piedra blanca. Llimona siempre trabajaba así, directamente sobre el mármol. Y lo trabaja hasta modelar con sensualidad la dureza pétrea. Parece mentira pero consigue esculpir la languidez y por supuesto la desolación que le da título.

Lo cierto es que siempre se ha dicho que originalmente podría haber formado parte de algún conjunto de carácter fúnebre. Una temática mortuoria en la que gracias al espíritu casto de su arte se atrevía a incluir estas figuras desnudas. Y es que convertía a esos cuerpos en símbolos o alegorías, e iba más allá del detalle de las formas sensuales. Él buscaba plasmar una sensación, en este caso ese desconsuelo.

Josep Llimona Bruguera siempre fue una persona de fuertes convicciones religiosas. Tanto que junto a su hermano, promovió el Círculo Artístico de Sant Lluc, formado por creadores católicos. Un grupo en el que también se pudo integrar el artista modernista por antonomasia en la Barcelona de finales del siglo XIX y comienzos del XX: el gran arquitecto Antoni Gaudí. Con quien por cierto llegaría a trabajar en la concepción de un gran Cristo Resucitado para el monasterio de la montaña de Montserrat.

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