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La Pietá Roettgen

Publicado por A. Cerra

Esta obra tallada en madera policromada es un buen ejemplo de la escultura gótica más popular, que generalmente se tallaba en un material como la madera, el cual es menos resistente al paso del tiempo y la acción humana, por lo que no son muchos los ejemplos que han llegado hasta nuestros días. Afortunadamente esta escultura que alcanza los 87 centímetros de altura se conserva en el Museo Provincial de la ciudad alemana de Bonn.

La Pietá Roettgen

La Pietá Roettgen

Este tipo de representaciones en las que se ve a la Virgen llorando ante el cuerpo de su hijo muerto fueron muy populares a principios del siglo XIV, cuando se realizó la Pietá Roettgen. Y eran esculturas que los más ricos encargaban por su devoción personal.

La imagen de la Piedad ha sido recurrente a lo largo de la Historia del Arte, repetida hasta la saciedad por escultores y pintores de la época, y con obras tan carismáticas como la Piedad del Vaticano esculpida por Miguel Ángel. Pues bien, curiosamente, la escena de la piedad con la iconografía que le conocemos, es decir, la Virgen llorando y sosteniendo sobre su regazo el cadáver de su hijo, no es una escena que aparezca en la Biblia. Sin embargo, pronto se comenzó a representar así por los artistas, plasmando de esta manera un paralelismo con la imagen tradicional de las Madonnas, en las que María es una especie de trono para un Jesús que todavía es un bebé.

Pero volviendo a la Pietá Roettgen, para comparar el grado de desarrollo artístico del gótico en distintas partes de Europa, basta decir que esta obra alemana es contemporánea por ejemplo a los trabajos que se están haciendo por esos mismo años en la Catedral de Notre Dame de París.

Originalmente la talla de Roettgen estaría pintada con unos colores mucho más vivos, con lo que se pretendía intensificar la expresividad de la escena. No obstante, el realismo con el que se talló es bastante expresionista, ya que se optó por una representación muy realista. Se ven unos rostros que transmiten angustia, las heridas sobre el cuerpo de Jesús se observan ya coaguladas, su cuerpo inerte se aprecia ya rígido y escuálido, y casi se pueden ver detalles un tanto grotescos. El objetivo era provocar el horror y la compasión, para finalmente identificarse con el dolor que sufre la Virgen.

Se trata de un momento en el que la escultura gótica, sea en madera o en piedra, tiene tendencia a parecer como deshinchada, es decir, que los artistas crean sus figuras desinteresándose por otorgarles peso y volumen, es como si el arte religioso de esa época se hubiera espiritualizado y se alejará de cualquier forma de tangible naturalismo.

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