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Pinturas de la Casa de Lucrecio Fronto

Publicado por A. Cerra

Para conocer el arte pictórico de la Antigua Roma hay que recurrir una y otra vez a la ciudad de Pompeya, la urbe que quedó paralizada en el tiempo tras la erupción del volcán Vesubio, y que por ello guarda los mayores tesoros de pintura de esa época, con ejemplos tan espectaculares como los frescos de la Villa de los Misterios, o los de la Casa de la Venus de la Concha.

Frescos de la casa de Lucrecio Fronto

Pues bien, igualmente merece la pena mencionar las pinturas que decoraban el interior de la llamada Casa de Lucrecio Fronto. Estas pinturas son una extraordinaria muestra del nivel alcanzado por la pintura romana. Lo cierto es que tan apenas hay ejemplos de ella, por eso no podemos ver la evolución que se dio en este arte, ya que solo contamos con las pinturas tan realistas que se comenzaron a dar hacia el siglo I antes de Cristo, y donde incluso había interesantes ejemplos de perspectiva como el que aquí vemos.

Al no tener ejemplo de un arte más arcaico y experimental, los estudiosos piensan que como en tantas otras cosas, los romanos no hicieron más que avanzar sobre todo lo que ya habían creado los griegos. Pero tampoco podemos constatar cual fue el nivel pictórico de la Antigua Grecia, ya que solo tenemos crónicas, o como mucho cerámicas, para valorar ese arte.

Es decir que en Pompeya, y más concretamente en las pinturas de la Casa de Lucrecio Pronto nos encontramos con unas realizaciones de un enorme nivel. Por ejemplo en la escena de Los amores de Venus y Marte, se aprecia como hay una perspectiva de lo más intuitiva, pero capaz de proporcionar la idea de tridimensionalidad, aunque el color esté aplicado a base de superficies planas.

Venus y Marte en la Casa de Lucrecio Fronto

Si comparamos este recurso tan realista, con cualquier otra pintura anterior, llegamos a la conclusión de que jamás se había hecho algo así. Sin duda alguna, una decoración que solo pudo ser pagada por una de las familias más acaudaladas de Pompeya, la de Marcus Lucretius Fronto, quien llegó a tener una destacada carrera política.

Pese a ello, su residencia puede considerarse modesta respeto a otras de sus personas de un status social equivalente, pese a que es una casa (domus) que tenía casi 500 metros cuadrados de superficie. No obstante, lo cierto es que sus pinturas son espectaculares, y los historiadores piensan que estuvieron a la altura de los mejores frescos de Roma.

En ella no solo está como cuadro principal el dedicado a los amores de Venus y Marte. Hay otro con el triunfo de Baco y Ariadna. Así como se ven diferentes medallones que seguramente fueron retratos de los miembros de la familia. Y por último también hay vistas de paisaje que evocan esta zona de la costa del sur de Italia. Eso junto a los restos del mobiliario encontrado, nos da idea de que se trata de una de las casas más hermosas que se pueden visitar en Pompeya.

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