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Gran Mural de la Paz de William Kelly

Publicado por A. Cerra

William Kelly se declara a sí mismo como artista y pacifista. Y la máxima expresión de ello es este gran mural que se expuso por primera vez en 2017 la Biblioteca de Melbourne, en Australia, el país donde vive en la actualidad, aunque sus orígenes son estadounidenses.

Esta obra ha ido acompañada de una serie de dibujos previos, fotografías, estudios y eventos en distintos lugares del mundo, incluida la población española de Gernika, el lugar bombardeado durante la Guerra Civil Española y que se convirtió en un símbolo de los horrores de la guerra gracias a la obra maestra de Pablo Picasso. Y es que Kelly confiesa su pasión con el Guernica, obra de la que se siente deudor y por ello la homenajea en ese mural.

Gran Mural de William Kelly

Otro de los actos que se ha desarrollado a la par que Kelly creaba el mural, fue protagonizar un documental donde se nos relata todo el proceso y que se titula ¿Puede el arte detener una bala? En ese documental se nos cuentan los objetivos de la obra y sobre todo las múltiples fuentes de las que bebe y las que recurre para crear sus imágenes.

Allí aparecen no solo las formas de Picasso. También está el horror de la Guerra de Vietnam plasmado en la famosa foto Nick Ut en la que se ve una niña desnuda huyendo de un bombardeo de napalm. Una fotografía a la que se le atribuye el mérito de ser el detonante del final del conflicto armado. También se descubren símbolos nazis, bombardeos, escenas de violentos videojuegos o de producciones de Hollywood que son referentes de lo dañina que supone la guerra.

Entre tanto horror, William Kelly también deja espacio para la esperanza, la belleza y el amor, o sea, la paz. De ahí que aparezca por ejemplo un dibujo de la famosa escultura LOVE de Robert Indiana. O también hay que destacar que una de las imágenes más potentes de este personalísimo collage de dibujos y pinturas sea la representación de una mano que ofrece a otra una flor, como un puente que se tiende para vivir en paz.

Y es que al autor, que nunca ha dejado de ser un activista de la paz. Ha sido muy crítico con nuestra realidad, en la que constantemente vemos en los medios de comunicación a niños en guerra, hambrientos, exiliados, refugiados, etc. Algo que es muy actual, pero que viene muy de lejos, ya que es consciente de que ha habido muchas guerras a lo largo de la historia y siempre acaban con ciudades y lugares en ruinas y abandonados, estériles. Algo que también muestra en su gran mural.

Pero más allá del pesimismo, él tiene su peculiar tesis sobre la pregunta que hemos referido: ¿puede el arte detener una bala? Es obvio que un cuadro no puede parar un disparo, pero si puede concienciar las mentes y los corazones de las personas que las disparan, para así evitar apretar el gatillo.

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