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Madonna con el Niño de Margaritone de Arezzo

Publicado por A. Cerra

Esta pintura de procedencia italiana se realizaría entre los años 1260 y 1270, y posiblemente formaría parte de un retablo más amplio. Si bien su forma también podría corresponderse con el panel frontal de un altar. No obstante, los expertos de la National Gallery de Londres, donde se guarda, están prácticamente convencidos que es parte de un retablo compuesto de diversas tablas.

Madonna con el Niño de Margaritone de Arezzo

La pintura es de origen italiano, y se adjudica a Margaritone de Arezzo, de hecho está firmado con ese nombre. Pero el tipo de representación está muy vinculado con el arte bizantino. Vemos a la Virgen María en el centro, sentada en un trono, como Reina del Cielo. Y ella a su vez es un trono para Jesús.

Respecto a Jesucristo, su tamaño es el de un niño si lo comparamos con su madre. Pero la forma de presentarlo no es de un muchacho, sino que está plasmado como Palabra de Dios, tal y como se dice en el Evangelio de San Juan. Por eso lleva las llamadas ropas de los filósofos, los hombres de estado y los jueces de la Antigüedad, mientras que con su mano derecha bendice a los fieles y en la izquierda lleva un pergamino.

Madre e hijo están rodados por una especie de mandorla, al igual que se hacía en muchos relieves escultóricos en los tímpanos de la entrada a los templos o en las pinturas murales de sus ábsides. Y además en este caso dentro de esa mandorla se incluyen dos pequeños angelotes agitando incensarios. Y para terminar toda esta parte central, se descubren en las esquinas, pero fuera de la mandorla o almendra mística, los símbolos de los Cuatro Evangelistas.

Mientras que en los laterales hay cuatro cuadrados en cada lado con diversas escenas bíblicas como el Nacimiento de Cristo, así como episodios relevantes de vidas de varios santos como San Benito o San Nicolás. Pero sobre todo hay varias escenas vinculadas a los episodios de la vida de San Juan Evangelista.

Artísticamente estamos ante una obra que no solo se inspira en el arte bizantino, algo claramente comprensible al ver los tonos dorados o el espíritu frontal de todo el conjunto. Si bien al mismo tiempo hay elementos heredados del arte clásico, como ciertos juegos de sombras y de luz en los pliegues de las ropas o el interés narrativo de los distintos cuadros. Algo que también está abriendo nuevos caminos pictóricos para los posteriores pintores italianos que explotaran hasta la saciedad ese recurso de aprovechar una superficie lisa para hacernos imaginar ventanas que se abren para contar anécdotas e historias al espectador.

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