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María Magdalena leyendo de Van der Weyden

Publicado por A. Cerra

María Magdalena leyendo de Van der Weyden

El pintor flamenco Rogier van der Weyden es casi seguro que fue un discípulo aventajado del artista Robert Campin. De hecho, basta ver esta imagen de María Magdalena leyendo para relacionarla con una obra anterior de Campin como es el Tríptico de Santa Bárbara.

La obra de Van der Weyden se encuentra en la National Gallery de Londres y se puede identificar como una representación de María Magdalena por varios elementos simbólicos que vemos en la tabla pintada al óleo. Uno de esos elementos es jarrón cerámico blanco que vemos en primer plano. Un objeto que haría referencia al ungüento con el que este personaje ungiría los pies de Jesucristo según los Evangelios.

Lo cierto es que esta obra hasta el año 1956 tuvo un aspecto bien diferente. Hasta ese año se veía a la mujer sentada leyendo sobre un cojín y el fondo era oscuro y uniforme, aportando neutralidad a la imagen. Sin embargo, en aquel año se acometió la limpieza de la tabla y se descubrió que ese fondo era un añadido y que tras él, había lo que se ve en la actualidad.

Es decir, una ventana que abre la perspectiva a un paisaje y que baña de luz el interior de la estancia. Pero además se ven los cuerpos de dos personajes. Uno de ellos, el que viste de azul y lleva un rosario colgando sería San José. Mientras que al otro lado de la ventana hay otro personaje con un túnica roja que se ha identificado como San Juan de Evangelista. Unas identificaciones que los expertos han podido hacer reconstruyendo imágenes de otros lugares que se supone que formarían parte del mismo retablo que esta tabla de la María Magdalena de la National Gallery.

Aunque la obra no esté completa, la verdad es que esta tabla, que se haría con anterioridad al año 1438, es un cuadro perfecto para ver las características del arte de Van der Weyden, el autor de joyas como El Descendimiento o El Calvario. Se ve su perfecta maestría a la hora de pintar hasta el más mínimo detalle, casi solo visible con lentes de aumento, por ejemplo en los brillos de las cuentas de cristal del rosario de San José o las cabezas de los clavos del suelo de madera.

Igualmente se puede admirar el dominio que tenía del color, conseguido con una técnica tan novedosa por entonces como era el óleo. Y es que sus tonos rojos, verdes o azules son esplendorosos. Al igual que la atmósfera naturalista que se respira en toda la escena, donde todo tiene su realismo, desde los pliegues del vestido María Magdalena a su expresión concentrada mientras lee.

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