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Retrato de Jaume Sabartés con gorguera y sombrero de Picasso

Publicado por A. Cerra

Jaume Sabartés con gorguera y sombrero de Picasso

Sabemos que este cuadro está hecho por Pablo Picasso en octubre de 1939 porque el propio autor lo dejó fechado junto a su firma, y además agregó que esta realizado en Royan, Francia.

En realidad a Jaume Sabartés lo pintó en numerosas ocasiones, y para ese año ya no solo era uno de sus mejores amigos, sino que se había convertido en su imprescindible secretario personal. Un acompañante en muchos momentos de reflexión del artista. De hecho, el propio Sabartés dejó escrito que en más de una ocasión para distraer al pintor o para sacarlo de sus largos monólogos, le dice “me gustaría hacerme un retrato al estilo de los hombres de siglo XVI”. O sea, esos retratos de cuadros en los que se ven personajes muy dignos con gorgueras como las que puede aparecer en obras como el célebre Caballero de la mano en el pecho de El Greco o nobles luciendo sombreros de época, como en los clásicos retratos de Holbein.

Y cuando Sabartés le confesó tal deseo al pintor, este le contestó que un día se lo haría. Y aunque hubo de esperar bastante tiempo, finalmente se lo realizó y este es el resultado. Un retrato que transmite la amistad entre ambos personajes, los cuales se tenían mucho afecto entre sí y también se gastaban bromas de forma constante.

Esta amistad se había cimentado muchos años antes. Ambos se habían conocido siendo dos jóvenes aprendices. Uno de poeta y otro de pintor, y como muchos futuros artistas de la Barcelona de finales del siglo y comienzos del XX, frecuentaban el Café El Quatre Gats.

Luego, sus caminos se separaron, Picasso yéndose a París y Sabartés a Guatemala donde residió muchos años. Sin embargo, en 1935 el poeta se instaló en la capital de Francia y rápidamente recuperaron la amistad y se transformaría en el mejor biógrafo del artista, y un excelente relaciones públicas, en el sentido de que divulgaba su trabajo a la perfección.

Es en ese contexto de amistad en el que hay que entender la obra, la cual por otra parte se ciñe al estilo de ese momento en la variable secuencia estética de Picasso. Ya que por estos años le encanta distorsionar los rasgos de sus personajes, sabiendo mantener al mismo tiempo sus señas inconfundibles de identidad.

Hoy en día la obra está en el Museo Picasso de Barcelona, en cuya creación intervino muy activamente el propio Sabartés, el cual además acabó por donar su colección particular a este museo en la capital catalana.