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Tapiz de La Pesca Milagrosa

Publicado por A. Cerra

Rafael Sanzio está considerado uno de los grandes pintores del Renacimiento gracias a sus fantásticos óleos como su famosa Dama del unicornio o las pinturas murales como el fresco que representa El Parnaso. Sin embargo, dentro de la producción artística de Rafael hay unos trabajos no demasiado conocidos, pero de enorme valor. Son sus cartones para elaboración de tapices. Y un ejemplo esplendoroso es este que vemos aquí que representa La Pesca Milagrosa.

Tapiz de La Pesca Milagrosa en base a un cartón de Rafael

El Papa León X le encargó en 1514 al pintor que realizar los cartones para 10 tapices a escala natural. Unos tapices que debían inspirarse en otros tantos episodios apostólicos. Y lo cuales estaban destinados ni más ni menos que a cubrir parte de las paredes de la carismática Capilla Sixtina, donde los cardenales se reúnen para elegir los nuevos Papas.

El programa iconográfico lo diseñó el propio pontífice con el asesoramiento de sus teólogos más cercanos. Todo ello con el objetivo de plasmar la misión de los próximos Papas y legitimar su prestigio como digno heredero del Apóstol Pedro. Si bien, aunque el programa de los diversos episodios a representar le fue dado, eso no impidió que Rafael por su cuenta realizara un profundo trabajo de documentación. Tanto que se cuenta que mientras elaboró el trabajo, junto a él y de modo permanente estuvo un ayudante que le leía los textos canónicos que necesitaba para su inspiración.

Eso en cuanto a la temática, pero en lo referente a la estética, sin duda Rafael aprovechó el encargo para materializar algunos de los elementos claves del arte renacentista, desde su representación de grandes arquitecturas, hasta los estudios de geometría y de perspectiva. Así como pudo mostrar en esas figuras de gran tamaño su profundo saber sobre anatomía y arte clásico.

Está claro que el trabajo de Rafael se ciñó a la elaboración de los cartones. El asunto de tejerlos ya no era labor suya, de hecho ni siquiera vio los 10 acabados, solo contempló siete de ellos una vez tejidos. Un trabajo que correspondió al maestro textil Pieter van Aelst, quien tenía su taller y todo su equipo de trabajo en Bruselas. Allí se tejieron a base de lana, seda e hilos de oro y plata estos tapices entre los años 1516 y 1521.

Esos fueron los originales, los que durante un tiempo se colocaron en la Capilla Sixtina. Pero era tal su belleza, que se hicieron más copias para otras monarquías europeas. Pero a día de hoy, la más completa y mejor conservada está en España, y se trata de una réplica que ya se hizo posteriormente por otros dos talleres de Bruselas, el de Jan van Thiegem y el de Frans Gheteels.

Un ciclo de los cuales el primer capítulo es este de La pesca milagrosa, en la que vemos como Jesús identifica a sus primeros apóstoles, entre los cuales está San Pedro, de oficio pescador.

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