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Un rey santo de El Greco

Publicado por A. Cerra

Un santo rey de El Greco

Estamos ante un lienzo de El Greco que sin duda no es una de su obras más conocidas, y no suele aparecer a la altura de sus creaciones maestras como el Entierro del Conde de Orgaz, El Caballero de la mano en el pecho o sus más célebres imágenes religiosas. Sin embargo, esa calidad inferior (a la que tampoco ayuda el regular estado de conservación), se compensa con ser una obra repleta de misterios.

Para empezar la fecha de cuando se hizo, ya que no está claro y los estudiosos especulan con que se realizó entre 1592 y 1600. Y lo más misterioso de todo es saber quién es el monarca representado. La gran mayoría de historiadores optan por identificarlo con San Luis de Francia, el monarca Luis IX que ha pasado a la historia por su preocupación por los pobres y por la construcción de templos como la Santa Capilla de París.

La verdad es que El Greco pintó el retrato de un monarca que no tiene nada que ver con las representaciones tradicionales del rey santo francés. Pero aún así hay elementos que parecen vincularlo con él. Por ejemplo las flores de lis que aparecen tanto en su corona como en su cetro. Además se especula con que fuera un encargo de su amigo Luis de Castilla para identificarse con su santo patrón. Además de San Luis de Francia estaba vinculado con España al ser hijo y nieto de los reyes castellanos.

No obstante, no todos los historiadores son partidarios de esta identificación. Para otros sería un cuadro de Fernando el Católico una vez que se había conquistado Granada a los musulmanes. O tal vez fuera Fernando III el Santo de Castilla, e incluso Alfonso VI el conquistador de Toledo, la ciudad donde vivía El Greco. Hasta ha habido críticos expertos en El Greco que dicen que el retrato no tiene ningún carácter religioso y que sería la representación de cualquier monarca.

El hecho es que no se sabe a ciencia cierta a quién retrató, y tampoco en el inventario de sus bienes se cita ninguna obra con este título. Aún así la obra debió tener cierto éxito, ya que se realizaron varias copias y versiones con sutiles diferencias respecto al original que está en el Museo del Louvre de París.

Pero más allá de saber quién es, lo que queda claro es que es una obra plenamente de El Greco. Basta ver el canon alargado que utiliza para la figura, tanto en conjunto como en todos sus partes: rostros, manos, dedos, brazos. Por cierto unos brazos que aparecen parcialmente desnudos, ya que aunque represente un personaje histórico, el pintor lo ambienta en su tiempo y luce una armadura militar propia de finales del siglo XVI.