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Venus convence a Elena para que se vaya con Paris de Angelica Kauffmann

Publicado por A. Cerra

Venus convence a Elena para ir con Paris de Angelica Kauffmann

Angelica Kauffmann es una de las pocas representantes femeninas de la pintura neoclásica. Eso sí, su propia condición de mujer, hace que sus escenas sean casi siempre más dulces y tranquilas que si el mismo tema lo pinta un hombre. Y un ejemplo es esta tela que hizo en el año 1790 y que posee el Museo del Ermitage de San Petersburgo.

Aquí vemos como Elena va a ser convencida por la diosa Venus para irse con Paris a su ciudad natal de Troya. Mientras que el acercamiento de Paris es gracias a que va de la mano del pequeño Cupido. O sea todo es mucho más sosegado que en otros cuadros de artistas masculinos es que se hace hincapié en que Elena fue raptada, lo que provocó la Guerra de Troya.

La verdad es que esta feminización del arte de alguna manera pudo jugar en su contra en más de un momento. De hecho, se decía que pintaba a los hombres como si fuera mujeres masculinizadas.

Angelica Kauffmann nació en 1741, y su nacionalidad es suizo austriaca. Fue todo un personaje, ya que aunque provenía de una familia modesta pronto aprendió a pintar gracias a su padre. Pero no solo eso, tuvo un enorme talento y capacidad de trabajo lo que le llevó a estudiar literatura, hablar varios idiomas y adentrarse en el mundo de la música.

Así decidió recorrer mundo, y llegó a Inglaterra, donde se iba a convertir en una reputada retratista y su trabajo era muy considerado. De hecho, participó en la decoración de la Catedral de san Pablo de Londres y fue muy amiga del estupendo pintor Joshua Reynolds.

Sin embargo, lo que más le gustaba a ella era pintar cuadros de historia y mitología, pero en ese campo no fue muy apreciada en Inglaterra. Por eso se fue a Italia, donde sí se le valoró en este sentido. Allí entabló contacto con personajes como el arqueólogo Winckelmann o el escritor Goethe, y a ambos retrató, al mismo tiempo que ellos alabaron su trabajo.

Pero no solo le alabaron ellos, ya que alcanzó bastante reconocimiento en el país transalpino, donde acabaría muriendo en 1807, y donde fue enterrada recibiendo los más altos honores del arte italiano. De hecho entre los que le rindieron un sentido homenaje estaba el gran escultor Antonio Canova, el gran maestro del Neoclasicismo como obras de carácter mitológico como Amor y Psique o Las Tres Gracias, así como famosos retratos como el de Paulina Borghese.

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