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El anfiteatro de El Djem

Publicado por A. Cerra

En otras ocasiones ya hemos dicho que Túnez, un país del Magreb al norte de África, posee auténticos tesoros de época romana. Son verdaderas joyas los mosaicos romanos que guarda en su Museo del Bardo, como la famosa imagen del Ulises y las sirenas. Pero también tiene yacimientos arqueológicos increíbles como al atractiva ciudad de Timgad.

Anfiteatro de Djem

Y por si fuera poco, cuenta con algunos edificios construidos durante el tiempo de conquista romana que son obras maestras de su tiempo. Sin ir más lejos el anfiteatro de El Djem del que os queremos hablar hoy y que es uno de los más espectaculares del mundo, recordando evidentemente al famoso Coliseo de Roma.

El monumento a veces también se cita como coliseo de Thysdrus, por ser ese el nombre de la ciudad romana que originó El Djem.

Es una construcción de la primera mitad del siglo III y sus dimensiones no son nada despreciables. Tiene casi 150 metros de largo por 122 de ancho, o sea, que es el cuarto anfiteatro más grande del mundo. Y en su graderío cabría hasta 35.000 personas. El hecho es que la ruina actual está bastante bien conservada, y estaría mucho mejor hasta el siglo XVII. Si bien, muchas de las piedras que se usaron en su construcción hoy se pueden ver dispersas por otras edificaciones de El Djem.

La verdad es que los arqueólogos han encontrado vestigios en el anfiteatro de otros dos edificios anteriores destinado al ocio de los habitantes de Thysdrus. Y por supuesto, cada uno de ello representa una evolución y un aumento de dimensiones, conforme aquella colonia romana iba ganando en prosperidad. Y al igual que fue cobrando más importancia, con el paso del tiempo también lo fue perdiendo. De hecho, Thysdrus acabó relegada a un papel de segundón cuando creció la vecina Sufétula y así que el anfiteatro dejó de usarse para celebrar espectáculos y se convirtió en una especie de castillo que se fue usando durante diversos hechos en tiempos del imperio bizantino o la posterior expansión del Islam en esta zona tunecina.

Así que tuvo distintos usos, y no fue hasta el siglo XVII cuando se comenzó un paulatino desmontaje de sus piedras. Unas piedras que son areniscas, fáciles de trabajar pero también poco resistentes a la erosión y que sin embargo aquí posee todavía un aspecto bastante bueno teniendo en cuanta su antigüedad. Algo que se debe a un elemento distintivo del anfiteatro de El Djem: el extraordinario grosor de sus muros, mucho mayor a cualquier otra construcción romana semejante. Es decir que ya aquellos ingenieros supieron ver la fragilidad de la piedra y valoraron ese detalle para garantizar la construcción. La cual tiene gracias a eso una presencia rotunda que es otra de sus señas estéticas de identidad. En definitiva, una gran obra de los romanos situada en el norte del continente africano.

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