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Teseo y el Minotauro de Barye

Publicado por A. Cerra

A lo largo del siglo XIX se fueron sucediendo y contraponiendo diferentes estilos artísticos, especialmente en la pintura, pero en paralelo esos estilos se iban aplicando a las diferentes artes, sobre todo en la escultura.

Teseo y el Minotauro

Teseo y el Minotauro

Un ejemplo de ello es la escultura de carácter realista que realizaba Antoine Louise Barye (1796 – 1875), quien junto Jean Baptiste Carpeaux, Constantine Meunier e incluso el ilustrador y pintor Honoré Daumier, quien también realizó alguna que otra obra escultórica, son los máximos representantes del Realismo en el arte de la escultura.

Esta obra de Barye la realizó en bronce en 1843 y actualmente forma parte de la colección del museo del Louvre, aunque hay otra copia en el Museo de Arte de Baltimore, en Estados Unidos.

Aquí se pueden ver algunas de las constantes que identifican su producción a lo largo de toda su carrera artística. Se trata de una escena en la que se combina el movimiento, las musculaturas bien estudiadas y muy marcadas, y las líneas curvas muy del gusto barroco, al mismo tiempo que siempre aparece algún rasgo un tanto arcaizante, como se puede ver en el cabello rizado de Teseo, lo cual le dota a la escultura de un aire muy clásico.

Todo lo que plasma en este grupo escultórico es muy realista, si bien no puede obviarse que fue un artista que recibió su formación durante el periodo más romántico del arte francés, e incluso estudió con uno de sus máximos representantes, el pintor Antoine Gros.

La gran especialidad de Barye fue la representación de temas de carácter mitológico, como éste que contemplamos, lo cual le une claramente con los estudios más académicos. Y prácticamente en todas sus esculturas busca algún tema que le permita representar animales, o como mínimo, partes de ellos, como se puede ver aquí en el caso del minotauro.

Por ejemplo, uno de los grupos escultóricos donde representa temas de la mitología clásica que le permiten mostrar su habilidad para moldear y tallar rasgos animales es la escena de Centauros y lapitas (una clara referencia a los relieves escultóricos del Partenón de Atenas), posiblemente una de sus obras más famosas.

Sin embargo en otras ocasiones no se ampara en los relatos de la mitología para representar escenas de animales, y se dedica a representar y fantasear con animales por el simple hecho de representarlos y lograr una escultura de tono bastante decorativos.

Los ejemplos en este sentido son cuantiosos, como el Toro encabritado, donde se pueden ver claras similitudes con el Minotauro que vemos en la fotografía. Y es que generalmente busca la representación de escenas de acción, y siempre con una importante dosis de lucha y violencia como es el caso de una escultura en la que vemos Un jaguar devorando una liebre u otro bronce conservado en el museo del Louvre de París, cuyo título ya nos indica el tiempo de escena que representa: Tigre devorando un gavilán.

Esta especialización en temas animalísticos le hizo muy popular en su época, ya que él supo captar la belleza y la ferocidad del mundo natural en general, y animal en particular.

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