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El Libro de Horas de Turín de los Van Eyck

Publicado por A. Cerra

Los hermanos Van Eyck se van a convertir en los grandes renovadores de la pintura flamenca a comienzos del siglo XVI. Y aunque Jan Van Eyck con obras como el Matrimonio Arnolfini o la Virgen del Canciller Rolin es el más famoso, tenemos que hablar de ambos hermanos, ya que la producción de Jan y Hubert van Eyck se confunde en obras anteriores al año 1426, ya que en esa fecha falleció Hubert.

Libro de Horas de Turín de Van Eyck

Un ejemplo de ello son las miniaturas que aparecen en el Libro de Horas de Turín, llamado así por que parte de él se conserva en esa ciudad italiana, en el Museo Municipal de Arte Antiguo de Turín. Se desconoce quién de los dos realizó ese trabajo, e incluso no está rotundamente atestiguado que fueran ellos quienes crearan este libro miniado. Sin embargo, la calidad de las ilustraciones y el estilo de las mismas hacen pensar que uno de ellos fue el autor.

O quizás fueran los dos en estrecha colaboración, algo que por ejemplo queda reflejado en otra de sus más famosas obras: el Políptico del Cordero Místico realizado para la catedral de San Bavón de Gante. Una obra que se sabe que empezó Hubert, pero que no concluyó antes de morir, así que la acabó Jan.

El caso es que el Libro de Horas de Turín es una obra que según algunos historiadores sería realizada en la ciudad holandesa de La Haya, o bien por encargo del duque Guillermo IV de Baviera en el año 1417, o bien a petición de Juan de Baviera, conde de Holanda, entre los años 1422 y 1424.

Además como decimos tampoco está completamente certificado que fueran los Van Eyck sus autores, si bien es innegable la relación de esas escenas con sus cuadros. De hecho, se piensa que la formación de estos pintores estuvo ligada al mundo de la ilustración de miniaturas, de ahí la extraordinaria capacidad para el detalle que luego se manifiesta en tablas como la Anunciación donde con una lupa se puede ver hasta los más nimios ornamentos del vestido que luce la Virgen María.

La verdad es que no se sabe mucho sobre esos años de formación como miniaturistas. Dados los ecos que se aprecian del arte del Gótico más tardío en Francia, hay investigadores que piensan que sobre todo Jan van Eyck pudo irse a París a aprender esta técnica artística. Pero no se puede asegurar.

Lo que sí está claro es que pronto dejaron su lugar de nacimiento, en la pequeña población de Masseik, cercana a la actual urbe holandesa de Maastricht, para convertirse en unos artistas que iban a representar un paso muy importante en la evolución pictórica del norte de Europa. Un proceso en paralelo al que se estaba dando con los artistas del primer Renacimiento en Italia.

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