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Hellmingham Dell de John Constable

Publicado por A. Cerra

El artista británico John Constable constituye un punto clave en la evolución de la pintura de paisaje. Con él, el paisaje definitivamente se desprende de cualquier intención narrativa o deja de ser un mero fondo, muy elaborado, pero solo un fondo. Constable otorga todo el protagonismo a dar forma al paisaje, incluso a vistas que en la realidad son anodinas y que además él pinta una y otra vez al salir a pasear desde su pueblo en Suffolk. Como por ejemplo, las numerosas vistas que hizo del entorno del Molino de Flatford.

Helmingham Dell de Constable

Sin embargo, para llegar hasta aquí es heredero de una larga tradición de paisajistas anteriores. Algunos como Claude Lorrain con su Fiesta campestre o Rubens con obras como La danza de los campesinos que trabajaban de forma sublime el paisaje imitando la realidad, aunque fuera para crear decorados para sus obras.

Otros artistas del Barroco ya se centraron de una forma más exclusiva en las vistas, como es el caso de especialistas como Jacob Ruysdael autor de numerosos cuadros de paisaje, o un genio como Rembrandt capaz de dejarnos obras maestras de cualquier género y por supuesto también de este, como su Paisaje con castillo.

No obstante, quizás el antecedente más cercano a Constable sea otro artista inglés, y también originario de Suffolk. Hablamos de Thomas Gainsboroug que en algunas de sus escenas galantes o en retratos se muestra como un consumado paisajista, tal es el caso del Señor y la señora Andrews.

Sin duda, de él tomó la idea de recrear el paisaje con un objetivo intimista, tranquilizador. Es decir, transmisor de unos sentimientos, lo cual cuadra mucho con el espíritu romántico, y que posteriormente será explotado hasta la saciedad por otros artistas del siglo XIX. Pero además de eso, la magia de Constable es que se interesa mucho por cuestiones técnicas y científicas de esa naturaleza que retrata. Es decir, hace estudios de geología, le atrae mucho la meteorología, sobre todo por las nubes, e incluso se afana por conocer fenómenos naturales desde un punto de vista científico, como ejemplo el arco iris.

El resultado de todo ello son obras como este Helmingham Dell. Una obra que realizó hacia el año 1823 y que hoy se custodia en el Museo del Louvre de Londres.

En ella nos muestra un pequeño valle en el parque de Hellmingham, en su querido Suffolk. Pero lo importante no es lo que vemos, ya que no hay nada que contar sobre ese sitio. Lo atractivo es lo que nos transmite. Constable con su maestría pictórica y con todos sus conocimientos sobre la naturaleza es capaz de presentarnos una imagen donde todo nos es familiar, y donde nos podemos imaginar lo que él siente al pasear por allí: el olor a tierra mojada, el crujido de la hojarasca al pisar o el frescor del agua. Esa es la magia de este artista.

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