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El Kursaal de San Sebastián

Publicado por A. Cerra

Este es uno de los mejores ejemplos de arquitectura contemporánea que se pueden contemplar en la ciudad española de San Sebastián, donde se construyó siguiendo el proyecto de Rafael Moneo para convertirse en el Palacio de Congresos y Auditorio de la ciudad.

Desde su inauguración en 1999, este edificio ha recibido muchas alabanzas, y sobre todo el Premio de Arquitectura Contemporánea Mies van der Rohe, el máximo galardón de que una obra arquitectónica puede recibir en Europa, y que lleva el nombre del arquitecto alemán que tiene repartidas sus obras por todo lugares como la Crown Hall de Illinois en Estados Unidos o el Pabellón Alemán de 1929 en Barcelona.

Kursaal de Rafael Moneo

Kursaal de Rafael Moneo

Si Mies Van der Rohe fue uno de los grandes arquitectos de mediados del siglo XX, el español Moneo lo es de finales del XX y comienzos de XXI, también con obras de lo más variado como el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida o su intervención en la Postdamer Platz de Berlín.

En el caso de su obra en San Sebastián planteó dos cubos de vidrio traslúcido, para que simularan ser dos fantásticas rocas varadas a orillas de la playa donde se encuentra el Kursaal, con lo cual quería subrayar una relación armónica entre las formas naturales y las artificiales construidas por el hombre.

Este innovador Palacio de Congresos y Auditorio de la ciudad vasca, sustituyó a un edificio anterior, llamado el Gran Kursaal que había sido construido en 1921, en unas formas características de aquellos momentos de la Belle Epoque. Y también su uso era muy propio de aquella época, ya que se concibió como casino. Aquel edificio se mantuvo en pie hasta 1972, cuando fue derribado.

Pasarían muchos años hasta que las autoridades locales decidieran que hacer con ese solar vacío, pero finalmente en los años 90 se convocó un concurso internacional de arquitectos que finalmente ganó Rafael Moneo. Y las razones para que se llevara el encargo fueron las siguientes.

En primer lugar, por su capacidad para integrar el entorno en su obra, especialmente la cercana desembocadura del río Urumea en el mar Cantábrico. Además se tuvo muy en cuenta que planteaba unas formas arquitectónicas muy expresivas y rotundas, que sin entrar en conflicto de volúmenes o de altura con las construcciones más próximas, era al mismo tiempo completamente diferente.

Otro de los valores que destacan del Kursaal es que se le confiere muchísima importancia a la fachada que mira al mar, pese a que haya acceso desde la avenida donde se encuentra. Pero además de todo, se trata de un edificio en el que no solo se han tenido en cuenta las cuestiones estéticas, sino que su interior posee una organización muy funcional y efectiva para la realización de muchos eventos culturales. De hecho, en la actualidad es uno de los espacios más dinámicos en la programación cultural de San Sebastián.

Categorías: Arquitectura, Contemporánea