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Mujer con corbata negra de Modigliani

Publicado por A. Cerra

Este es otro más de los exquisitos retratos femeninos que supo hacer Modigliani, a veces realizando representaciones de cuerpo entero y en muchas ocasiones desnudas, mientras que otras veces las pintó no solo vestidas, sino dándole un protagonismo especial al vestuario de la mujer, como en este caso de la Mujer con la corbata negra que pintó en 1917.

Mujer con corbata negra de Modigliani

Mujer con corbata negra de Modigliani

En unos casos y otros es capaz de darles a los rostros una fuerza increíble, plasmando sus rasgos físicos y también su psicología con un trazo de dibujo de enorme sensibilidad. Y es que por regla general, en su pintura, aunque es importante el color, el elemento más emblemático es la línea, el dibujo sintético y esencial, capaz de definir pero sobre todo de sugerir. Algo que se aprecia en cualquiera de sus lienzos al óleo, y sobre todo en sus dibujos como por ejemplo en el de Mujer recostada en la cama.

En el caso de la mujer con esta corbata negra, el elemento de su cara que más llama la atención, es que nos presenta unos ojos vacíos, sin pupilas. Para lo cual los estudiosos han dado varias explicaciones. Por un lado unos piensan que es un símbolo de melancolía, mientras que otros creen que es una referencia que se relaciona con la pasión que sentía Amedeo Modigliani hacia el arte primitivo, las máscaras y el arte del Antiguo Egipto que por aquel tiempo acudía visitar constantemente en las salas del Museo del Louvre.

Pero además de eso, la obra es de un encanto indudable. Nos desplaza ligeramente del centro a la protagonista, y la vemos un poco hacia la izquierda pese a que el fondo es de una neutralidad absoluta. Esa tendencia se marca más con la sutil inclinación de la cabeza hacia ese lado.

Y la cara es un óvalo perfecto y perfectamente enmarcado por los cabellos en su mitad superior. Un alargamiento que todavía se pronuncia más gracias al arabesco ondulado de la corbata que aparece en el título y le da personalidad a la figura, ya que esa línea negra destaca enormemente sobre la camisa blanca de la mujer. Aunque no es un blanco uniforme, va desde el blanco más puro a los grises, todo con el objetivo de realzar esa corbata, su cabellera negra y desde luego el rostro encarnado. Un tono para la tez que le concede una gran presencia a las líneas de las cejas, los parpados, los inmensos ojos vacíos, la delicada nariz y el carmín rojo de los labios.

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