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El templo Todai-ji de Nara

Publicado por A. Cerra

La ciudad japonesa de Nara es una de las antiguas capital del imperio nipón, y de hecho fue la capital durante gran parte del siglo VIII (entre el 710 y el 784), y precisamente en ese periodo se construyó el templo de Todai-ji, una de las construcciones más emblemáticas de la urbe. Si bien, de la obra original bien poco ha llegado hasta nuestros días, ya que se trata de un tipo de arquitectura que básicamente emplea la madera.

Templo Todai-ji en Nara

Templo Todai-ji en Nara

De madera precisamente se construyó el Todaiji entre el 743 y el 752, y entonces ya se convirtió en un templo de los budistas más grandes de la época. Porque este templo es budista, ya que lo ordenó construir el emperador Shomu, quién impulsó esta religión en Japón, ordenando la construcción de templos budistas en todas las provincias de su imperio, y no solo eso sin que en cada casa debía haber un altar dedicado a Buda.

Si bien el templo del siglo VIII fue destruido en el año 1180, y hubo que esperar 15 años para que se reconstruyera con el patrocinio de la familia Miramoto, eso sí, en un estilo diferente al inicial. Aquella obra perduró en el tiempo, pero lamentablemente en el año 1567 sufrió un grave incendio, algo habitual en muchos templos nipones. Aunque también es habitual que se reconstruyan íntegramente siguiendo las formas anteriores.

De este modo el edificio ha sido objeto de otras reconstrucciones posteriores, siendo la última que se hizo de modo global en el año 1688, en la misma fecha en la que se añadió el depósito imperial o Shosoin.

En definitiva, el templo Todai-ji de Nara está considerado como el recinto religioso construido en madera más grande del mundo, con sus 56x50x50 metros. Aunque también es cierto que las crónicas históricas relatan que el edificio original todavía fue tres veces más grande. Algo que seguramente sea una exageración, sobre todo en cuanto a su altura.

Hoy ese gran desarrollo vertical permite que es su interior siga habiendo una escultura de bronce que alcanza los 15 metros.

Pero esto son los datos y las dimensiones. El verdadero valor de este templo es su plena integración en el entorno en la naturaleza, para lo cual la madera tiene un papel importante, así como sus formas orgánicas. Todo con el objetivo de integrarse en el medio natural, algo que se respeta escrupulosamente en la actualidad. Ya que en una ciudad tan poblada como Nara, y donde el suelo es un valor tan cotizado, es muy reseñable que el Todai-ji siga rodeado con un gran parque, donde entre otra fauna, campan a sus anchas los ciervos, animal sagrado del Budismo.

En definitiva, el templo de Todai-ji de Nara, junto a otros de la ciudad como el de Horyu-ji y su gran pagoda, el de Toshodai-ji, el templo viajero de Kofuhu-ji (ha estado instalado en varias ciudades japonesas) o el antiquísimo de Yakushi-ji, constituyen las grandes razones para que el patrimonio histórico y artístico de Nara integre la lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad.

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