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“El Guernica” de Picasso (I)
Chus el 15 de Abril de 2008 a las 12:49 pm
En el año 1937 se abrió en la ciudad de París una Exposición Internacional dedicada al Trabajo, al Progreso y a la Paz, en un contexto histórico en el que la situación política europea se encontraba en un momento de ruptura y crisis. Las democracias europeas asistían inertes tanto al rearme alemán de la mano de Hitler, como al golpe de fuerza italiano de Mussolini en Etiopía y, sobre todo a la tragedia de la guerra civil española (1936-1939), que enfrentaba a varias maneras diversas de concebir la vida política, económica y social. El gobierno democrático de la II República española, le encargó a Picasso la realización de un gran mural para el pabellón español de dicha exposición, ya que una de las intenciones de la participación, era llamar la atención a la opinión pública sobre la guerra española, como inicio de una destrucción masiva de orden internacional.
El día 28 de abril de ese mismo año, un hecho puntual de la guerra, conmovió a todo el mundo y fue un duro golpe para el artista (por su faceta tanto de pacifista, como de español), el bombardeo de la pequeña ciudad vasca de Guernica por parte de la Legión Cóndor perteneciente a la aviación alemana, que estaba ayudando al bando sublevado de la guerra civil. El bombardeo de la pequeña ciudad no tuvo como finalidad la destrucción de ninguna posición bélica enemiga o el ataque a un arsenal de armamento u otro objetivo de índole militar, sino pura y simplemente la de sembrar el pánico entre la población civil. El impacto que el hecho provoca en el artista, lo elabora en forma de respuesta artística a aquella matanza, suponiendo una decidida intervención de la cultura en la lucha política, respondiendo a la destrucción con una obra maestra. La reacción del artista de todos modos, fue más humana que política y en los primeros días del mes de mayo comienza el boceto de una gran tela de casi ocho metros por tres y medio en su estudio de París.
El cuadro no tiene que representar ni significar, sino desarrollar una fuerza imperativa. En la obra no hay color, solo están el blanco, el negro y el gris. Queda descartado que se sirviera de la monocromía para darle una tonalidad oscura y trágica, todo es claro y las líneas marcan con decisión los planos destinados a colmarse de color, pero el color no está, se ha ido También queda excluido que la monocromía sirva para acentuar el efecto plástico y de volumen, ya que no hay relieve. Tal vez sea porque con el color y el relieve la naturaleza se muestra a nuestros sentidos, por lo que eliminarlos, es cortar la relación con el mundo y, al cortarla ya no hay naturaleza ni vida. En cambio en el cuadro hay muerte, ya que al matar a los ciudadanos de Guernica, los alemanes mataron también a la civilización. Los hombres deben elegir, ya que no se puede querer a la vez la civilización y la guerra (o al nazismo), tal parece ser el mensaje del cuadro.


El templo de la Sagrada Familia de Barcelona fue una de las obras más personales del arquitecto catalán, en la que trabajó desde el año 1891 hasta su muerte en 1926, dejándola inacabada. Constituyó tal obsesión para el artista que llegó incluso a vivir en el edificio, dentro de una pequeña estancia.
Pablo Gargallo fue un escultor y pintor español (nacido en Maella, Zaragoza), uno de los más destacados del primer tercio del siglo XX, siendo uno de los precursores en el empleo del hierro. Aunque estudió en Barcelona, fue trascendental para su carrera el haber viajado a París, lugar en el que conoció y estudió la obra de Rodin, aunque su influencia determinante va a ser el conocimiento de la obra cubista de Picasso. En sus trabajos con los materiales metálicos, Gargallo recoge la herencia de los herreros y rejeros de siglos pasados que tantas y extraordinarias manifestaciones artísticas dejaron en la historia de España. Su arte y el fuego crearon superficies dóciles y versátiles que plasman de forma perfecta el impacto del mundo interior sobre la forma exterior, que es lo que le interesa representar. La gran aportación de Gargallo fue la valoración del aire, ya que para él el hueco de la escultura, el vacío, va a tener más relevancia que el propio volumen, dando de los dos aspectos de la obra especial relevancia al espacio vacío. Sus esculturas son siempre figurativas, pero está anunciando la abstracción posterior, gracias a las formas que se van a ir estilizando cada vez más.












