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El Puente del Diablo de Turner

Publicado por A. Cerra

Un dato poco conocido es que el gran pintor inglés J. M. William Turner comenzó su carrera profesional siendo un topógrafo que aprovechaba los lugares que tenía que recorrer trabajando para tomar vistas que generalmente plasmaba en acuarelas.

De este modo, siendo bien joven ser recorrió gran parte de Gran Bretaña haciendo un sinfín de acuarelas de sus paisajes y de sus monumentos. Todos esos recorridos y las imágenes que traía le valieron cierto reconocimiento. Así que decidió emprender un viaje por Europa, como era habitual entre los artistas en aquella época.

Puente del Diablo de Turner

De esta forma Turner se fue en 1799, con unos 24 años de edad, a la cordillera de los Alpes. Se recorrió esas montañas, sobre todo sus parajes más celebres y allí realizó igualmente numerosas acuarelas, como es el caso del conocido y peligroso Paso de San Gotardo en territorio de Suiza.

Paso San Gotardo de Turner

Esa zona la pintó varias veces, y dedicó diversas acuarelas a retratar el famoso Puente del Diablo que allí había. E incluso, ese paraje luego lo pasó a óleo. Y ello se debió a que las imágenes que llevó a su Inglaterra natal impresionaron al público.

Hay que tener en cuenta que por esas fechas, Turner era un joven muy prometedor, portentosamente hábil con los pinceles, pero que todavía no era el genio individual, inclasificable y revolucionario que sería con posterioridad. Todo lo contrario, realizaba imágenes cargadas del pintoresquismo que tanto gustaba en la época, donde predominaba el estilo y el espíritu del Romanticismo. Y aunque el carácter de esas obras era común, sin duda alguna la maestría con los pinceles de William Turner ya era evidente para los críticos y expertos.

Por ello no extraña que gracias a esos trabajos entrara como socio en la Real Academia de Pintura, siendo todavía un veinteañero.

Lo cierto es que se puede decir que esta fase de su vida le proporcionaría sus mayores días de gloria, ya que conforme maduró, su estilo característico fue tomando forma, hasta convertirlo en uno de los grandes genios de la historia de la pintura en lo referente al tratamiento de la luz y el color, así como se convirtió en un auténtico innovador de la técnica del óleo. Sin embargo, el ambiente más conservador de su tiempo hizo que sus contemporáneos no supieron admirar tanto su obra y se le tachó de excesivamente rompedor, y sin duda su éxito fue decreciendo con los años.

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