Arte

La Torre Agbar

Publicado por A. Cerra

Esta moderna construcción del siglo XXI es un magnífico ejemplo de la arquitectura más contemporánea y de su capacidad para convertirse en verdaderos símbolos de las ciudades actuales. Ese es el caso de la Torre Agbar de Barcelona, ya que desde su inauguración en el año 2005 se ha convertido en uno de los grandes emblemas de la Ciudad Condal. Y ello, pese a que no es el edificio más alto de la ciudad, ya que sus 145 metros de altura lo convierten en el tercero, sin embargo, sus formas y su colorido lo han transformado en todo un referente del skyline barcelonés.

La Torre Agbar con su iluminación nocturna.

La Torre Agbar con su iluminación nocturna.

La obra la diseñó el arquitecto francés Jean Nouvel, sin duda alguna uno de los arquitectos más prestigiosos en la actualidad en todo el planeta. Para su forma tuvo muy en cuenta dos referentes de Cataluña. En primer lugar se basó en los dibujos que hizo el gran Antoni Gaudí a comienzos del siglo XX para un proyecto en el que planteaba un rascacielos en la ciudad estadounidense de Nueva York. Y por otro lado también le sirvieron de inspiración las peculiares formas aserradas de las rocas de la Sierra de Montserrat.

A ello se debe esa forma que recuerda a un pináculo, que también se ha emparentado con las torres de la Sagrada Familia. Sin embargo, hay otros referentes menos culturales que han provocado denominaciones populares mucho menos elegantes que tienen que ver con los supositorios o con el miembro viril masculino.

Toda la estructura de la torre se basa en dos cilindros ovales no concéntricos, ambos realizados en hormigón, como toda la estructura del inmueble. Mientras que el aluminio y el vidrio se destina a la fachada visible. A lo largo de esos cilindros se despliegan 38 plantas, cuatro de ellas subterráneas, que curiosamente solo dos de ellas se destinan a parking para vehículos, mientras que las otras dos son auditorios con una capacidad para más de 300 personas.

En cuanto a las otras 34 plantas, prácticamente todas ellas están destinadas a oficinas, salvo tres que se necesitan como espacios técnicos para el control de todas las instalaciones, así como las últimas son una cafetería y un mirador elevado sobre la ciudad de Barcelona.

Las formas futuristas de la Torre Agbar se ven reforzadas por la noche, cuando toda la longitud y la forma curvada del edificio se ve cubierta por efectos lumínicos cambiantes de gran atractivos. Por cierto, los criterios de eficiencia energética aplicados a esta construcción hacen que toda esa iluminación, pese a lo que pueda parecer no sea un derroche, todo lo contrario, la luz supone un coste realmente bajo. Sin duda es todo un hito urbano, con cuya presencia en la vital Avenida Diagonal se marca la entrada a la zona más tecnológica de la Ciudad Condal, el llamado Distrito 22@.

Categorías: Arquitectura, Contemporánea