1
Abr

El Modernismo

Publicado por Chus el 1 de Abril de 2008

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Fue un movimiento de renovación de las artes, sobre todo de la arquitectura, en las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX que, pretendió romper con el historicismo, que tuvo una dimensión internacional. Sus impulsores pretendían crear un arte nuevo, desligado de las Academias, que llegase a las masas populares, a todos los grupos sociales en definitiva, lo que lo hace enlazar con el sentimiento de ruptura de las vanguardias de estas mismas fechas. Cabe decir que pese a esa pretensión de resultar asequible a todos los grupos sociales, fue un estilo netamente burgués.

El modernismo tiene distintos nombres según los países, así en Francia y Bélgica se denomina Art Nouveau, en Italia, Estilo Liberty, en Alemania Jugendstil y en España, Modernismo. No se trata de un movimiento unitario, pese a lo que presenta características comunes, que podrían definirse como los elementos definidores del estilo. Así utilizan los nuevos materiales que la revolución industrial pone a disposición, como es el caso del hierro, tanto como elemento constructivo, como decorativo, llegando a transformar las vigas de hierro en elementos vegetales, dejándolos visibles. Además usan el vidrio, el cemento y la cerámica. Muestran una gran preocupación por resolver problemas como la insonorización de la vivienda, lo mismo que por solucionar los problemas de la calefacción o la ventilación de la misma. Además comparten el sentido de ruptura de los espacios preestablecidos, ya que parten de la base de que cada espacio debe planificarse según su función. Gracias a los avances de la arquitectura y de la técnica, recrean espacios insólitos, que se adaptan a las nuevas necesidades arquitectónicas, como es el uso de grandes arcos parabólicos o escarzanos que cubren grandes espacios.

Asimismo potencian los elementos decorativos y lúdicos tanto en el interior, como en el exterior del edificio, usando cerámicas y vidrieras con formas ondulantes, vegetales, con claras referencias a los elementos naturales, ya que esa va a ser otra de las peculiaridades del movimiento, el valor que se le otorga a la naturaleza y a la línea curva, ondulada, sinuosa, a la vez que delicada, lo que llevará a realizar destacadas creaciones de gran originalidad. Otra de las preocupaciones es el tema de la luz, de la iluminación, ya que cada estancia tiene ventanas de forma, tamaño y colocación diferente. En general, los edificios modernistas tienen un acusado carácter dinámico y además muy plástico. Incorporan el color a las edificaciones al usar los azulejos, la pintura, los estucos, etc. Las plantas pueden ser asimétricas, irregulares y con movimiento (como en el Barroco), lo mismo que las fachadas, que pueden presentarse con los vanos descentralizados, por ejemplo. Los arquitectos modernistas llevan su preocupación también a los elementos ornamentales como son los muebles, las lámparas, es decir planifican la obra de arte integral o total. Como su principal cliente va a ser la burguesía, los principales ejemplos de esta arquitectura van a ser las casas familiares.

El movimiento nace en Bélgica de la mano de Víctor Horta y pronto se difunde a otros países como Francia, donde destaca Guimard, a Gran Bretaña con Mackintosh, a Austria con Otto Wagner y a España donde la figura indiscutible va a ser Gaudí.

31
Mar

La Iglesia de Ronchamp de Le Corbusier

Publicado por Chus el 31 de Marzo de 2008

iglesia-de-ronchamp-de-le-corbusier.jpgSe trata de una iglesia de peregrinación, la de Nôtre Dame du Haut de Ronchamp, obra arquitectónica realizada por el gran arquitecto Le Corbusier en plena madurez profesional entre los años 1950-1955, que utiliza como materiales el hormigón y el acero, con vidrios de colores para las ventanas. Es una obra de gran expresividad poética en la que el autor quiso conseguir recrear un lugar de recogimiento, de silencio, de oración, de paz y armonía espiritual. Esto lo consigue plenamente en un interior profundamente religioso donde los matices de luces crean un ambiente intimista, que no puede compararse a ninguna iglesia moderna, y que entronca perfectamente con la tradición constructiva religiosa del románico y del gótico en su búsqueda de unos interiores llenos de recogimiento espiritual. Esta obra inicia en Le Corbusier un cambio hacia un estilo diferente con una nueva plástica y con formas constructivas orgánicas.

El templo está concebido como una iglesia interior-exterior, con el fin de acoger un número variable de personas, ya que en su interior caben grupos de hasta doscientas personas, y una fila de bancos laterales acoge peregrinos aislados o incluso pequeños grupos. Pese a ser una iglesia de peregrinación, el arquitecto no mantiene la tipología anterior, ya que el espacio carece de todo tipo de jerarquía.

Cuando hay peregrinaciones masivas, la explanada natural del este de la pared del altar sirve como templo al aire libre, con lo que relaciona totalmente el edificio con el paisaje. La cubierta voladiza, semejante a una concha, o a la quilla de un barco, protege la pared del altar, el púlpito y las plataformas de los cantores que adosados a este lateral crean la “gran iglesia” exterior. La pared exterior sur avanza a modo de proa, partida en dos por un gran contrafuerte, y abre la terraza del altar hacia la explanada. En esa misma pared del altar está la imagen “milagrosa” de Nôtre Dame du Haut. El interior está cercado por muros curvados y las ventanas irregulares, son muy pequeñas y abocinadas, semejando lucernas que filtran la luz cambiante según las distintas horas del día y de las estaciones, con un sentido simbólico que nos remite al arte medieval. Carece de elementos ornamentales ajenos a la propia arquitectura, claro que el color también le sirve para crear juegos de luces que ornamentan el interior.

En el exterior, el edificio se presenta como una forma muy plástica, gracias a la facilidad del modelado del hormigón, careciendo de una fachada principal. De hecho se dice que Le Corbusier concibió el edificio como si fuera una escultura. Sus paredes son blancas, dejando el cemento visible en la gran concha que es la cubierta, con una curiosa forma de sus elementos constructivos, destacando los tres elementos verticales que son las torres, que rematan en semicúpulas, abiertas para que la luz llegue al interior de forma cenital. Es un curioso sistema de luces inspirado en el de Villa Adriana en Tívoli. Esos muros verticales aparecen recubiertos con una textura granulosa “a la gunita” que crea destacados efectos de claroscuro.

31
Mar

Villa Rotonda de Palladio

Publicado por Chus el 31 de Marzo de 2008

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De todas las villas que el arquitecto renacentista véneto Palladio (Andrea di Pietro della Góndola) hace en la campiña de Vicenza, ésta la denominada Villa Rotonda (villa Capra, o villa Capra-Valmarana) es la más famosa. Fue edificada en el año 1566, en un paisaje ideal, construida como mansión de un funcionario del Vaticano, llamado Paolo Almerico, que después de ejercer una serie de cargos al servicio de Pío IV y Pío V, regresó a Vicenza, cargado de dinero.

La casa se erige en la cima de una colina sobre un basamento, quedando los sótanos para las cocinas y la administración. Sobre la terraza a la que se sube por cuatro monumentales escaleras orientadas a cada uno de los puntos cardinales, se levanta la casa de planta cuadrada, que tiene los dormitorios en los ángulos y en el centro una gran sala circular cubierta con una gran cúpula. Las cuatro escalinatas cuentan con sus correspondientes columnatas jónicas, que sostienen sendos frontones triangulares, con decoración con esculturas de Lorenzo Rubini imitando a las clásicas, claramente inspiradas en las fachadas de los templos clásicos, que en este caso serían hexástilas. Esto es un aspecto novedoso, ya que se le da a una vivienda el tratamiento de un edificio religioso, siendo la primera vez que se usa una cúpula para un edificio que no sea religioso. También es novedoso y es creación del gran arquitecto Palladio, la relación de la villa con el paisaje, lo mismo que sus volúmenes cúbicos y su rigurosa simetría, no solo en el exterior sino en la estructura de la planta. Palladio, en su libro, “Architettura”, le dedicó un capítulo al estudio de las villas o casas rurales, y concede un importante lugar a su ubicación, con lo que por primera vez, en Occidente, la arquitectura se integra en el paisaje como ya sucedía en el Asia Oriental. Además intentando conseguir la misma insolación en toda la casa, rotó la planta cuarenta y cinco grados con respecto a los cuatro puntos cardinales. En la Rotonda, Palladio armoniza la naturaleza y el cálculo de proporciones de la villa, con lo que consigue una auténtica obra maestra que, con sus cuatro elegantes peristilos jónicos de acceso nos traslada al clasicismo más puro. La altura y la longitud del edificio están perfectamente delimitadas por un sistema de proporción que deriva de Alberti y, en última instancia de Vitrubio. Esta combinación de cuadrado (la planta) y círculo (cúpula) es característica del Renacimiento, aunque como resultado final se obtiene, gracias a los pórticos, la forma de cruz griega. El conjunto del edificio refleja simetría, perfección, armonía, en definitiva, los parámetros del Renacimiento.

La influencia del arquitecto fue particularmente importante en Inglaterra y, a través de ella, en los Estados Unidos, lugar en el que el Neopalladianismo perdura hasta casi los años finales del siglo XIX, especialmente en las casas señoriales del sur. Por su simplicidad y reposo es también fuente de inspiración de muchos arquitectos neoclásicos que lo van a considerar como un referente fundamental en las creaciones arquitectónicas civiles.

28
Mar

“Número 1″ de Pollock

Publicado por Chus el 28 de Marzo de 2008

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El expresionismo abstracto comenzó a generalizarse entre los sectores más avanzados del arte americano de los años cincuenta del siglo XX. Los artistas encuadrados en ese movimiento no estuvieron de acuerdo con la acuñación del término debida al crítico Coates, ya que pensaban que su obra no era estrictamente abstracta y, además que no tenían nada que ver con el Expresionismo alemán. Normalmente no aparece la figuración en sus obras, aunque hay algunas excepciones y utilizan una gama cromática reducida, en la que predomina el blanco o el negro, aunque también pueden aparecer los colores primarios (magenta, amarillo y cian). En general en estas obras de grandes formatos se deja traslucir el conflicto del hombre contemporáneo y la angustia que su existencia le provoca. Entre los representantes principales destacan Franz Kline, William de Kooning y Jackson Pollock. La brevedad de la carrera de Pollock (muere a los 44 años) hace que su obra sea a la vez un resumen y una trascendental superación de la pintura americana de los años 1945-1950.

Pollock se inició en la pintura cubista y en el expresionismo mural mexicano. Posteriormente tomó contacto con Max Ernst, Guggenheim, Miró, etc., con lo que su obra pasó a teñirse de un surrealismo visionario. Cada vez se atreve a ir más lejos, llevando su obra a escala monumental, como es característico de esta escuela.

Esta tela, “Número 1”, de 1949 se encuentra en la actualidad en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, siendo una de las mas perfectas de Pollock, en las que muestra el pleno dominio que el pintor ha adquirido del “over all” (o cobertura de superficie), que consiste en considerar a toda la superficie del lienzo de la misma manera, sin que exista ningún tipo de jerarquía de las partes de la misma. Sus dimensiones son enormes (2,69 por 5,30), ya que parece querer evocar el muro de una obra. Su pintura muestra un automatismo violento y gestual, creando una especie de red de hilos de una energía extraordinaria, poseedora de un poderoso ritmo interno. Aplica la pintura directamente del tubo (dripping), puesto que raramente se servía del pincel, ya que usaba cualquier cosa que tuviese a mano, palos, cuchillos, etc. Agrega a la pintura diferentes materias como polvo de cristal o arena para darle cuerpo y textura al lienzo. Con respecto a los colores, emplea colores puros que entretejen una serie de líneas curvadas que muestran claramente la energía interior desarrollada durante su ejecución. Carece de planteamiento o dibujo previo, ya que para Pollock, el acto de pintar es algo inmediato, que se realiza en un momento concreto, dejando que el impulso interior se desarrolle libremente, como en una especie de automatismo (esto lo entronca con los surrealistas).

Pollock explicaba que en sus obras se esfuerza para conseguir un estado en el cual el espíritu pueda entregarse plena y totalmente al arte de pintar, hasta el punto de no tener ninguna traba para su acción, lo cual no tiene nada que ver con la estética, sino que es el resultado de una convicción. Así la pintura sirve para volcar sentimientos que son imposibles de descifrar, incluso para el propio artista. Esto no es ni más ni menos que la total independencia del lenguaje del arte.

28
Mar

“Sopa Campbell” de Andy Warhol

Publicado por Chus el 28 de Marzo de 2008

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A finales de los años 50 del siglo XX aparece más o menos simultáneamente en Inglaterra y Estados Unidos, un movimiento artístico conocido como Pop Art, pero lo hace de forma independiente, y donde adquiere una mayor relevancia y espectacularidad es en América. Enseguida se convierte en un movimiento con amplios seguidores sobre todo entre la gente joven. El Pop Art dio origen a una cultura particular, con formas y temas fáciles y divertidos, con un contenido superficial que puede ser captado fácilmente, debido a lo cual fue apreciado y aplaudido por un público amplio y elemental. Los artistas del pop Art, reivindicaban con ello una “nueva cultura popular” para hacer frente a otras corrientes artísticas minoritarias, que exigían un público entendido y erudito, como el irracionalismo, el cientifismo, etc. La civilización del consumo se convierte en objeto artístico, ya que los temas se extraen de las revistas ilustradas populares, de los carteles publicitarios, los cómics, los mitos e ídolos del cine, la televisión y el rock, de la iconografía comercial,…, en fin de la iconografía del hombre de la calle. Además, son imágenes que se toman tal cual, sin embellecerlas, reafirmando incluso su carácter de producción en serie. Técnicamente son frecuentes los colores chillones, la factura impersonal, la repetición, la seriación, los recursos publicitarios y la reproducción mecánica. Su finalidad parecía consistir en descubrir para el arte todo lo que hasta entonces había sido considerado indigno, rompiendo con ello todos los tabús. En este sentido, se vincula con el dadaísmo, ya que en el fondo se trata de “ready made”, objetos listos para ser utilizados, solo hay que sacarlos de su contexto.

Andy Warhol (1928-1987) fue la gran estrella del movimiento. Fue un destacado diseñador gráfico e ilustrador comercial. Desde sus primeras obras juega con objetos y productos comerciales muy populares (botes de sopa, detergente, botellas de coca-cola, etc.), reproducidos en pintura o serigrafía, con un tratamiento fotográfico y publicitario, utilizando incluso la repetición de la misma imagen, en ocasiones con cambios cromáticos. Ni siquiera se molestaba por inventar imágenes y si al principio pintaba a mano sus cuadros, con el tiempo llego a utilizar la serigrafía comercial. Para él el arte es un artículo de consumo más, llegando a afirmar que “el significado de mi obra está en la superficie, detrás de ella no hay nada”. En su afán por hacerse popular y famoso, aglutinó en su estudio a artistas y bohemios en general interesados en realizar su tipo de arte. Esta agrupación fue conocida como “La Factory”, hervidero artístico en el que se fraguaron no solo obras de arte, sino también películas realizadas por Warhol, y música, ya que el artista fue manager de la Velvet Underground (con Lou Reed), con lo que podemos concluir que fue un artista multidisciplinar.

La lata de sopa Campbell es una representación totalmente cotidiana, ya que se trataba de un tipo de producto muy frecuente en la América de los años sesenta, que casi cualquier persona podía tener en su despensa y fue uno de los motivos que más repitió Warhol. En todos ellos se transmite una sensación de irrealidad, pues parecen un tanto artificiosos, tal vez como crítica a la sociedad de consumo americana.

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