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Dadaísmo
Chus el 8 de Abril de 2008
Es una corriente artística no racional, una de las vanguardias de los primeros años del siglo XX, que se basa en una rebelión contra las normas y la lógica. Se origina en el año 1916 en un hotel de Zurich de la mano del poeta Tristan Tzara, en el que coinciden gentes de lo más variopinto, como artistas de vanguardia, exiliados políticos, desertores, etc. Es el movimiento de ruptura más radical del arte contemporáneo, ya que niega el valor del propio arte. En su fundación confluyen la decepción ante la situación mundial, el desencanto personal de una serie de pintores escasamente considerados y el deseo de llevar a la pintura la destrucción que asolaba Europa.
Con Dada entramos en el terreno de lo irracional y lo ilógico. Las armas de los dadaístas fueron la gratuidad de los actos, el humor, el valor del azar, la provocación y el escándalo, negando el valor del arte como un objeto valioso, ya que cualquier cosa puede convertirse en objeto artístico. Niegan la belleza de las obras de arte, consideradas como eternas, son contrarios a los valores universales, defendiendo lo espontáneo y lo aleatorio, pero sobre todo la individualidad absoluta del artista.
Marcel Duchamp, fue un pintor dadaísta francés, que desde Nueva York reivindica lo absurdo de sus creaciones, como expresión de un estado de ánimo negativo frente a la destrucción de la Gran Guerra. Fruto del desencanto personal ante la política absurda de los países beligerantes, Duchamp, lo mismo que otros artistas dadaístas, toma como modelo el lema de Bakunin que, en el campo artístico defendió la teoría de que “la destrucción también es creación”.
Duchamp defiende que es necesario “desaprender” a pintar y difunde sus teorías del “ready made”, es decir dar a conocer los objetos encontrados, objetos corrientes y vulgares, elevándolos a la categoría de los objetos artísticos por propia voluntad. Utiliza objetos cotidianos, como botelleros, urinarios, chocolateras, etc., para descontextualizarlos y elevarlos a categoría de obra de obra de arte. En la obra escultórica llamada “La fuente”, nos presenta un urinario del revés, un objeto utilitario cotidiano, cuya peculiaridad es colocarlo en un contexto especial, en un museo. Supone una clara ruptura con el arte tradicional, en clara sintonía con sus teorías irracionalistas.
Cuando en 1917, Duchamp presento en el Primer Salón de los Independientes de Nueva York su urinario de loza bien colocado al revés, consiguió crear un emblema histórico, pues muchos artistas surrealistas posteriores, empezaron su carrera imitando este tipo de acciones de ready made, buscando al igual que Duchamp provocar un escándalo entre los espectadores. En realidad, el artista, no crea un estilo, sino que adopta una actitud espiritual, aunque no debemos olvidar que en su afán por llamar la atención y provocar, llego a poner bigotes a la Gioconda, ya que la provocación es consubstancial al dadaísmo. Tal vez el valor que el movimiento aporta a la historia del arte es el cuestionarse que es el arte en todo momento, haciendo que el artista constantemente se replantee este aspecto, interrogándose a si mismo y al resto de la sociedad.



Estos dos cuadros (óleos sobre tela) fueron pintados por el artista entre los años 1803 y 1806 y se sabe que el 1 de enero de 1808 figuraban en la colección de Godoy, valido del rey
Se trata de un movimiento de la vanguardia de los primeros años del siglo XX de origen y difusión eminentemente italiana. Pertenecieron a él, escritores, artistas plásticos y músicos antiacademicistas reunidos en torno al escritor Marinetti. Éste fue un escritor, tanto poeta como novelista italiano muy polémico que, en el año 1909 dio a conocer un “Manifiesto futurista” en el que condena la cultura del pasado (que tenía un enorme peso en Italia) y canta las excelencias de la sociedad industrial, elogiando la máquina y la velocidad. Posteriormente, en el año 1910 publicó junto a los artistas Boccioni, Carrá, Russolo, Severini y Balla el “Manifiesto técnico de la pintura futurista”, y a partir del año siguiente comenzaron a exponer conjuntamente. El movimiento murió tras la Primera Guerra Mundial, pese a que estos artistas confiaban en ella como elemento destructor del mundo anterior, para que surgiese uno nuevo, más en consonancia con los nuevos tiempos que les tocaba vivir.












