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La Grenoulliére de Monet

Publicado por A. Cerra

Esta tela de Claude Monet, realizada en 1869 y que hoy se conserva en el Museo Metropolitan de Nueva York, es un magnífico ejemplo de la teoría estética del gran pintor francés del Impresionismo.

El no pretendía pintar la naturaleza tal y como sabemos que es, sino como la vemos. Es decir, si se pinta un bosque en la lejanía, se plasma como una masa de color y no como un sinfín de ramas y hojas con detalle. Así, lo vemos en la realidad.

La Grenouillére de Monet

Buscaba representar los colores de la luz y también de las sombras, con todas sus luminosidades variables o sus reflejos. Para ello renunció a los métodos tradicionales de la pintura. O sea, el dibujo, los claroscuros o los degradados, y en cambio optó por una pintura fragmentada, de pinceladas separadas y vibrantes, que no solo dan color, sino vibraciones y crean atmósferas.

Es curioso saber que en un momento dado, su amigo y colega Renoir, le aconsejó que se fuera al Museo del Louvre y observara con atención a los grandes maestros de la historia del arte. En cambio, Monet optó por abrir la ventana de su estudio e ir mirando por ella para apuntar las impresiones que le proporcionaba la realidad, prestando especial atención a las atmósferas que se creaban y la transparencia de la naturaleza de los colores.

Ese interés por atmósferas, colores y transparencias hizo que siempre le fascinara el tema de pintar el agua, presente en sus famosas telas de Argenteuil, algunas dedicada exclusivamente a las regatas, o en las sublimes obras de sus últimos días, como Los Nenúfares, inspiradas y pintadas en su jardín. Y también en esta tela de Grenoulliére, donde la gran protagonista es la masa de agua.

Le fascinaba el líquido elemento como materia sobre la que pintar el movimiento, la transparencia, los reflejos o la profundidad. Para ello usaba colores puros y brillantes, aplicados en pinceladas separadas pero que el ojo del espectador puede ir uniendo hasta recrear los tonos naturales.

Estos experimentos los hacía en muchas ocasiones junto a Renoir, el cual pintó esta misma escena de este paraje a orillas del río Sena. Una tela que en la actualidad se expone en el Museo Nacional de Estocolmo.

La Grenouillére de Renoir

Es indudable que de estos días pintando juntos, codo con codo, surgieron obras maestras, pero sobre todo unas conversaciones e intercambios de ideas en las que reside todo el argumentario pictórico del movimiento impresionista del siglo XIX.

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