Arte

Inicio Modernismo, Pintura Mujer recostada en la cama de Modigliani

Mujer recostada en la cama de Modigliani

Publicado por A. Cerra

Amadeo Modigliani es famoso por sus lienzos absolutamente protagonizados por la mujer en las más variadas posturas como se puede ver en cuadros suyos tan famosos como Desnudo con un collar o retratos como el que le hizo a Madame Pompadour. Pero además de un elevado número de óleos, su legado tiene un altísimo número de dibujos.

Mujer recostada en la cama de Modigliani

Mujer recostada en la cama de Modigliani

De hecho, Modigliani era un dibujante compulsivo. No siempre los hacía como bocetos de sus obras en formato mayor, también agarraba un lápiz y un papel y se ponía dibujar por mero placer, y en ocasiones para intercambiar sus dibujos para saldar alguna de sus muchas deudas económicas.
Fueran como bocetos, placer o medio económico, siempre se nos muestra en dibujos como este de Mujer recostada en la cama como un dibujante inspirado y sobre todo apasionado, con un trazo que siempre es vigoroso y expresivo.

En este tipo de obras a lápiz es difícil encontrar claroscuros. Las formas curvas de sus mujeres parecen desarrollarse con un criterio totalmente natural y continuo, lo cual no deja de ser fruto del ingente trabajo que Modigliani realizaba para sintetizar al máximo las formas.

En realidad, el dibujo no fue una experiencia pasajera para este artista, ni como un mero camino hacia sus obras pictóricas o escultóricas, campo en el que también se adentró con figuras como su Cariátide. En realidad, con estos dibujos Modigliani conformó su personalísimo estilo, y logró esa intransferible síntesis de las formas de las figuras en trazados aparentemente simples basado en el arabesco de las líneas.

También los dibujos le sirvieron para experimentar sobre sus característicos rostros, en los que siempre aparecen rasgos con una suavidad suprema. Y es que para Modigliani, en realidad dibujar se convirtió en un auténtico acto de amor.

De alguna forma dibujar, pintar o esculpir eran su refugio. De todos es sabido que la vida de este personaje fue absolutamente disipada, por definirla de alguna forma. Una vida repleta de alcohol, drogas, mujeres y siempre arruinado. Una de las personas que mejor le conoció, la poeta rusa Ajmátova, que fue su gran amor, tras su temprana muerte dijo: “Estoy segura de que sus ojos veían el mundo de una manera diferente a los nuestros”.

Y seguramente fuera así viendo sus personales creaciones y su modo de entender el arte. Incluso él era consciente del aura de artista maldito que llevaba a cuestas, y no solo eso, sino que mostraba cierto orgullo por ello. Porque pese a su afición a las drogas y la absenta, la verdad es que creó uno de los conjuntos pictóricos más atrayentes e inclasificables de las primeras vanguardias del siglo XX.

Categorías: Modernismo, Pintura