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Apolo Belvedere

Publicado por Laura Prieto Fernández

El Apolo Belvedere o como también se le conoce el Apolo Pitio, se considera la copia romana realizada en mármol de una escultura original griega en bronce. La escultura recibe el nombre de Apolo Belvedere puesto que representa al dios griego del sol Apolo y fue hallado en el Patio del Palacio Belvedere diseñado por Bramante. Su datación, al igual que su autoría es hoy en día muy discutida. Podríamos situarla entre el último clasicismo y los primeros ecos del helenismo escultórico y tradicionalmente se ha atribuido al escultor griego Leocrates.

El dios es representado de tamaño casi natural, 2´24 metros de altura, aparece desnudo, tan solo calzando unas sandalias y ataviado con una ligera capa que lleva sujeta al cuello y le envuelve parte de su brazo izquierdo. Su brazo derecho reposa sobre un tronco por el que trepa una serpiente. Su pecho es recorrido por una cinta para sujetar el carcaj que porta a la espalda. El pelo rizado y con gran dinamismo, es realizado con la técnica del trépano.

Apolo es representado con gran dinamismo y energía. En su pose podemos apreciar el movimiento en acto, el escultor ha sido capaz de captar un instante fugaz en su representación. Ese momento sería en el que el joven dios se gira para lanzar una flecha, sin embargo no podemos saberlo a ciencia cierta ya que cuando fue descubierta la escultura algunas partes de la misma como las manos, no fueron halladas. Su posición no obstante nos hace pensar que la mano izquierda con su brazo estirado sustentaría un arco, aunque varias teorías afirman que lo que el dios portaría sería una rama de laurel.

El joven dios es representado como el ideal de belleza griega de rasgos serenos y gráciles, su cuerpo desnudo nos permite observar su atlética anatomía. El contrapposto acentúa el movimiento de la composición: su pierna izquierda aparece retrasada en contraposición con el brazo izquierdo que está adelantado, la pierna derecha está adelantada y sostiene el peso de la figura mientras que el brazo derecho aparece más retrasado y queda apoyado en el tronco del árbol.

La diartrosis de la figura (la división acentuada entre el tronco y las extremidades) es un rasgo típicamente clasicista y otorga al cuerpo naturalidad alejándose de los modelos arcaicos en los que el torso era un bloque monolítico sin vida ni flexibilidad.

El contrapposto y la diartrosis son características típicas de la época clásica pero el marcado contraste entre el cuerpo bien pulido y los pliegues de la capa hace que la obra adquiera matices más helenísticos.

Si bien es cierto que durante el S.XV y XVI la escultura del Apolo Belvedere fue muy aclamada y causó verdadera admiración, en siglos posteriores con el descubrimiento de los frisos del Partenón se la consideró como una obra de segunda falta de gracia y expresividad. No será hasta el S. XIX con la corriente neoclasicista y las teorías de Winckelmann cuando esta obra vuelva adquirir el estatus de perfecto ejemplo de estatuaria clásica.

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