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El tiempo traspasado de Magritte

Publicado por A. Cerra

Se trata de un cuadro pintado por René Magritte en el año 1939, y que actualmente se conserva en el Art Institute de Chicago.

Lo primero que hay que decir sobre Magritte es que se trata de un artista que en realidad aspiraba a ser un filósofo, y sus obras más que hechos estéticos se pueden considerar intensas reflexiones sobre el arte y sobre como lo recibe el espectador. En realidad es como si lanzara preguntas sobre diversas cuestiones más que aportar las soluciones a esos planteamientos.
Para ello una de las técnicas que empleó fue lo que él llamó el arte combinatorio, que eran collages de imágenes pintadas por él, que podían o no tener relación entre sí. Como en toda su producción, se trata de conjuntos de imágenes en las que es muy importante sorprender al espectador. Basta ver esta obra de El tiempo traspasado para comprenderlo. En este cuadro nos muestra en un tren de vapor que sale del interior de una chimenea en la estancia de un hogar.

El tiempo traspasado de Magritte

El tiempo traspasado de Magritte

Se puede buscar toda la simbología que uno quiera, pero Magritte siempre rechazó de forma tajante que se interpretaran los símbolos de su cuadros, donde cada elemento es perfectamente identificable ya que Magritte pintaba de una forma tremendamente realista.

Con su arte combinatorio empleaba un método racional para mezclar de forma mecánica cualquier elemento. De lo que se trataba era de aislar a cada objeto de sus funciones y entornos, para crear contextos insólitos, aunque aparentemente familiares. Pone en relación objetos afines en cierto sentido (la chimenea, el humo de la locomotora, el reloj de una estación de ferrocarril, etc…) para provocar poesía, misterio y sorpresa, tres términos que para él eran sinónimos.

Hace una elección consciente de cada elemento para provocar experiencias nuevas, no busca significados, ni símbolos. En realidad somos nosotros los espectadores, quiénes buscamos esos significados y símbolos para sentirnos cómodos, y tratar de salir del desconcierto que nos provoca la imagen. Algo que Magritte no quería, porque decía que esa búsqueda hacía que se perdiera el misterio y la poesía de la imagen. Y es precisamente ese rechazo a la simbología y las lecturas de lo invisible es lo que le aleja del Surrealismo, movimiento artístico con el que está emparentado. Incluso lo dejo dicho por escrito:

O sea, pinta cuadros cerebrales, a los que no hay que buscar significados ocultos. Desea más provocar la reflexión que exponer sus pensamientos. Y en esa misma línea hay que entender los títulos de sus cuadros, que no son explicaciones a la imagen. ¿Qué tiene que ver el título de El tiempo traspasado con la imagen de un tren que sale por una chimenea y se cuela en una sala de estar? Pues, la relación entre título e imagen es de índole poética.

En definitiva, Magritte es un pintor complejo por el tipo de imágenes que creó y sin embargo es muy elemental en cuanto a su técnica. No se trata de un portentoso maestro de las técnicas pictóricas, y sin embargo lo suficientemente hábil para crear sus imágenes, y es que no hay que olvidar que dentro del movimiento surrealista no preocupaban excesivamente las “calidades” de la pintura, y sí la iconografía. Y desde luego, René Magritte fue un verdadero inventor iconográfico.

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