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Puesta de sol sobre un lago de Turner

Publicado por A. Cerra

La imagen que aquí adjuntamos se trata de una obra de J. M. W. Turner realizada hacia el año 1840 sobre un lienzo y pintada al óleo. Si bien el gran mérito del arte de Turner fue su capacidad para pintar al óleo pero usando técnicas más propias de un material mucho más acuoso como es la acuarela. A ello se debe la inmensa capacidad expresiva de sus pinturas, merecedoras de estar colgadas en los grandes museos de todo el mundo, con en este caso en el que la pintura forma parte de la Tate Collection de Londres.

Puesta del sol sobre el lago de Turner

Puesta del sol sobre el lago de Turner

En esta imagen, la temática aparentemente poco tiene que ver con otras obras suyas como Tormenta de nieve o Lluvia, vapor y velocidad, donde la atmósfera que crea es mucho más brutal. No obstante, pese a tratarse de una obra en la que se representa un atardecer, aplica los mismo conceptos pictóricos, algo recurrente en toda su pintura en la que cobra un protagonismo inusitado cualquier fenómeno atmosférico, que incluso cuando hace obras con un argumento más literario como Aníbal cruzando los Alpes, también sean sus cielos y la luz las que llenen la tela y eclipsen los argumentos de la narración.

En este caso, Turner sitúa el sol en un vórtice con un color de lo más intenso, y a partir de ahí va cambiando la textura de la pintura en las diversas zonas del cuadro. Predomina la calidez en los tonos para plasmar de forma inmediata el calor del sol, sobre todo en su punto central, desde donde lo va suavizando con pinceladas azules y blancas, casi glaciales, en la esquina superior derecha del lienzo.

Se trata de pinceladas poco precisas, que le dan la característica apariencia borrosa al conjunto, algo que en vida hizo que en muchas ocasiones se tuviera que oír que creaba obras “inacabadas”. Una consideración que cambió radicalmente con el paso de los años, cuando su pintura fue tremendamente influyente en artistas posteriores, sobre todo entre los maestros del Impresionismo.

Y eso que el arte de Turner es un artista plenamente del Romanticismo, ya que sus imágenes se basan en uno de los conceptos claves de aquel movimiento artístico. Un principio que decía que las pinturas, y en general cualquier creación artística, debían provocar una respuesta emocional por parte del espectador. En este caso nos invita a experimentar lo sublime, porque trata el tema del ocaso que ocurre cualquier tarde y en cualquier lugar del mundo, pero él lo plasma como un verdadero milagro de la naturaleza, y nos presenta una puesta de sol perfecta.

Inmediatamente dirige nuestra mirada hacia el sol, que no ocupa el centro, sino la esquina inferior izquierda, pero conduce la visión del espectador hasta ahí por medio de pinceladas circulares. Y la gran pregunta es ¿dónde está el lago al que alude el título? Cada persona que contempla la pintura lo ha de buscar y cada uno interpreta su ubicación.

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