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Retrato de un artista de David Hockney

Publicado por A. Cerra

El artista británico David Hockney, hoy en día a sus 80 años de edad, es el artista inglés vivo más cotizado y famoso.

Esta obra la pintó en el año 1971, precisamente en el mismo año que creó otra de sus obras maestras Mr. and Mrs. Clark and Percy. Pero que mientras el doble retrato de este matrimonio lo realizó en Londres, la obra Retrato de un artista se inspiró en su residencia en California.

Retrato de un artista de David Hockney

El artista había abandonado Inglaterra unos años antes y se había mudado a Los Ángeles por varios motivos. Entre ellos porque busca una luz vibrante de la que carecía en las islas Británicas. Pero por otro lado también había elegido California por la libertad sexual que allí se vivía entonces, algo más que valorable en el caso de Hockney dada su reconocida homosexualidad.

Allí conoció Peter Schelesinger, que pronto se convirtió en su pareja durante bastante tiempo. Aquello ocurrió en 1966, pero para el año 1971 aquella relación ya había acabado. Es tras esa ruptura cuando pinta este enorme lienzo que tiene dos títulos. El que ya hemos aportado de Retrato de un artista y otro que es Piscina con dos figuras.

Porque vemos dos hombres en el cuadro. Uno sería el propio Schelesinger, vestido y asomado al borde de la piscina. Mientras que el pintor se representaría en el hombre que está buceando, si bien es cierto que físicamente no se asemeja en absoluto a Hockney. Sin embargo, es su actitud con la que se identifica, al ser un personaje que nada completamente ajeno a que lo miren, que está prácticamente desnudo, que es vulnerable y que se nos muestra expuesto. Es decir, tal y como se sentiría entonces el artista.

La escena se ambientaría en la casa que el pintor tenía en Santa Mónica, y donde por supuesto había una piscina. Un elemento que pintó en innumerables ocasiones en otros cuadros. En este caso, el agua y la piscina funcionan como barrera entre ambos personajes.

Todo ello es lo referente al tema de la obra, pero por otra parte hay que valorar su forma pictórica. En ese apartado destaca especialmente su composición y su peculiar colorido. Cualquier zona de la tela está perfectamente definida y se atiene a un esquema muy claro. Con ello crea áreas de color, un color muy vivo, con todas las cualidades de la pintura acrílica que usaba en sus grandes lienzos, como en este caso, ya que esta tela supera los 6 metros cuadrados de superficie.

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